Diario de León

Los primeros quince días de nuestras hijas...

Dos padres leoneses que han disfrutado del permiso de paternidad valoran la ventaja de disponer de dos semanas propias, pero ven necesarias más medidas de conciliación

Ana Gaitero
León

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Rafael Menéndez, minero de 33 años, y Diego Fouces, trabajador de la industria química, de 33, son dos de los 678 leoneses que se han acogido al permiso de paternidad de la Seguridad Social en los primeros meses de aplicación de la Ley de Igualdad. Los quince días transcurrieron «a toda velocidad», primero consumidos por los trámites burocráticos para inscribir en el Registro Civil a sus hijas Lucía y Jimena, y luego, en casa, entre pañales y labores domésticas. Diego, pendiente sobre todo de la pequeña «mayor», Daniela, que miraba con curiosidad a su hermana, pero necesitaba más atención. Y Rafael experimentando por primera vez la sensación de abrazar una vida como la propia. Rafael estaba de vacaciones cuando Pilar, su esposa, dio a luz y cuando solicitó el permiso de paternidad la empresa en la que trabaja, la Minero Siderúrgica de Ponferrada, le ofreció suspender el descanso y aplazarlo para unirlo con el permiso y así pudo alargar un poco más la estancia en casa. «Fueron unos días cruciales para los tres: para él y para la niña y también para mí», reconoce Pilar. Lo peor fue el final. La vuelta a la rutina. Ahora es ella quien se ocupa del cuidado de Lucía y de la casa, pero cree que su marido tuvo la oportunidad de establecer una relación «muy especial» con su hija. Diego Fouces considera «una gran ventaja» haber dispuesto de quince días exclusivos de paternidad para «esos primeros días que son de gran ajetreo» en la familia. Con su primera hija, tuvo que disfrutar de las vacaciones que le quedaban para poder estar cerca de Elena y Daniela. «Me hubiera prestado más tener estos días de paternidad y tomar las vacaciones a parte, claro», señala. La segunda experiencia ha estado muy bien, aunque «quince días pasan muy rápido; se disfrutan y se agradecen y contribuyen a que los padres nos impliquemos más, no cabe duda, pero cambiaría los quince días por más medidas de conciliación», apostilla. Considera crucial flexibilidad laboral para compatibilizar horarios de las familias, con los cuidados que requieren niños y niñas y servicios que prestan las guarderías y centros de educación infantil. El cambio crucial de la mentalidad de la sociedad tiene que venir acompañado, según el joven padre, de más implicación social, tanto de las instituciones como del mundo empresarial. Los nuevos modelos de familia, donde la mujer y el hombre comparten la responsabilidad del mundo laboral, exigen que la sociedad también tome partido por la familia. Así es como lo ven, cada vez con más conciencia, las generaciones de padres y madres más jóvenes.

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