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El ex presidente rompe la estrategia de Rajoy

Publicado por
Enrique Clemente - redacción
León

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José María Aznar se ha interpuesto una vez más en la estrategia de Rajoy. El actual líder del PP quiere sacar el 11-M de la agenda política, porque es consciente de que no le favorece nada, sobre todo una vez conocida la sentencia, que da un varapalo a la teoría de la conspiración. Por el contrario, estima, con buen sentido, que es mucho mejor centrarse, por ejemplo, en la subida de los precios de los alimentos básicos y de las hipotecas, en el descontrol de la inflación o el aumento del paro. Dicho en su propio lenguaje, en las cosas que en realidad interesan a la gente normal. Rajoy habló el mismo día que se conoció la sentencia. Dijo que la respetaba, pero que apoyaría cualquier nueva investigación, dado que los supuestos autores intelectuales no habían sido condenados como tales. Posteriormente, intervino Eduardo Zaplana, sin duda el mayor avalador de la teoría conspirativa, y conminó a Zapatero a que se desdijera y reconociera que la guerra de Irak no había sido la causa del 11-M. Era su respuesta a Rubalcaba, que había pedido a Rajoy que dijera «ETA no ha sido». A partir de ahí, la consigna de Rajoy fue el silencio. Así lo hizo Ángel Acebes, que todavía no ha valorado la sentencia. El mismo Rajoy afirmó el martes pasado que no tenía nada más que añadir a lo que había dicho. Ese mismo día el portavoz del PP en la comisión de Interior, encargado de bregar con Rubalcaba sobre el 11-M, fue Jorge Fernández Díaz y no Zaplana, como se podía esperar. Eso demostraba el perfil discreto que la dirección quería dar al 11-M tras el fallo judicial. Y en eso llegó Aznar para desenterrar su tesis de que los cerebros del 11-M no están en «desiertos lejanos ni montañas remotas» sin aportar dato alguno. De nuevo daba la excusa al PSOE para llevar el 11-M al primer plano y de emitir el vídeo que estaba deseando mostrar.

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