Lo escarpado del terreno, en un punto de muy difícil acceso, fue la causa de que el operativo de búsqueda fallara
Recomponen el cadáver de Las Médulas para saber si hubo violencia en la muerte

La Guardia Civil peinó ayer por la mañana toda la zona donde se encontraron los restos de lo que casi con toda seguridad -fuentes de la investigación lo cifran entorno al 90%- se cree que pertenecen a Edda Shneider, la turista alemana de 63 años desaparecida en Las Médulas hace ahora más de año y medio. En medio de una incesante lluvia y niebla, efectivos de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial rastrearon el monte escarpado y el fondo del barranco de La Calear (a unos cuatro kilómetros del lago Sumido) y llenaron cuatro bolsas más con restos orgánicos del cadáver. También tomaron muestras de tierra del lugar para completar una minuciosa investigación puesta en marcha desde la misma tarde del pasado domingo, cuando los perros y un grupo de cuatro cazadores del pueblo de Médulas localizaron el cuerpo de la mujer. Aunque en la noche del pasado domingo, los restos humanos encontrados carecían de extremidades superiores y no se había avistado el cráneo, ayer por la mañana los investigadores desprecintaron toda la zona que custodiaba la Guardia Civil de Puente, y dieron por concluido el trabajo de campo. Pese al hermetismo oficial que rodea el caso, este diario pudo saber que la juez de Ponferrada ordenó recomponer todos los elementos del cadáver. Esto confirma que la retirada de la zona de la Guardia Civil para custodiar el paraje coincide con el hallazgo de todos los restos y prendas que se cree llevaba la turista alemana en el momento de su desaparición, cuando su marido, Burkard Shneider, la dejó sentada en una piedra mientras fotografiaba los nenúfares del lago Sumido y tomaba fotos de Las Médulas. Pruebas de ADN La recomposición del cadáver y de todos los efectos personales encontrados tiene como finalidad determinar con precisión -lógicamente junto con la autopsia, las pruebas de ADN y demás analítica-, si la muerte de la mujer tiene algún resquicio de violencia ajeno a lo que en principio se cree que fue un accidente, al desorientarse y despeñarse en este lugar de muy difícil acceso. La complicada situación orográfica es lo que motivó que fallara el gran dispositivo de búsqueda. Este diario pudo saber que el estado de los restos encontrados hacen muy difícil precisar lo sucedido. Se da la circunstancia que se encuentra en muy mala conservación y el deterioro del cadáver a la intemperie es muy elevado. El tiempo que llevaba en la zona y por la posibilidad de que animales salvajes lo manipularan, (incluidos los perros de los cazadores que lo encontraron), dificulta la investigación. Por eso, una vez que se certifique oficialmente la identidad del cadáver, el caso podría ser archivado. Eso sí, habrá que determinar si hubo o no violencia. «El marido lo pasó muy mal; había veces que lloraba y otras estaba como muy frío; tuvo que haber sufrido muchísimo al perder de esta forma a su mujer; y ahora, con la aparición, creo que habrá supuesto para él un buen descanso» MARIFÉ VEGA Dueña de una cafetería «Todos nos quedamos más tranquilos, porque se llegó a pensar que el marido, el alemán, era el causante de la desaparición de su mujer; pero, ¡mira cómo no se puede pensar mal de nadie!; y ahora la realidad pone a cada uno en el sitio que le corresponde» VECINO ANÓNIMO «Ahora la gente está más tranquila, porque antes había gente que hablaba de más» MIGUEL FERNÁNDEZ, vecino de Médulas