Diario de León

Todo quedará parado hasta después de las elecciones, eso como mínimo

Sindicatos y patronales están en un apuro para garantizar el poder adquisitivo de la nóminas en el caos de la inflación, la política económica y unas razonables cautelas de austeridad

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A. Núñez - león
León

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Los sindicatos ni siquiera creen en la teoría estadística del IPC, o sea del pollo, aquella que dice que si en un pueblo tocan a un pollo por cada dos vecinos, lo más probable es que a uno le toque el pollo entero y el otro ni lo huela. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la subida del IPC se situa en noviembre en torno al 3,6% de inflación interanual, pero eso no cuadra con los precios del pollo. El kilo de pollo valía a veinte duros y ahora está por encima de los dos euros por causa, según los de las granjas, de que han subido los piensos y, en su defecto, el alpiste. Igual les pasa a los productores de jamón, de cecina, la leche, el pan y cualquier cosa comestible. Lo de los cerdos pase, porque aquí son todos de granja, pero no lo de las vacas con el buen pasto de este año. No cuadra. La negociación colectiva del 2008, siempre con retraso como en cualquier otro ejercicio, no empezará en serio hasta bien pasado el mes de marzo y las elecciones. Es un supuesto que dan por seguro tanto patronales como centrales sindicales, a la espera , unas y otras, de las ocurrencias que en materia económica se les puedan ocurrir al Gobierno o al PP. Algunas pueden tener no poca enjundia, como las subidas del salario mínimo a 800 euros mensuales o la amnistía del IRPF hasta 16.000 euros al año, subvenciones varias aparte. Sindicatos y patronales muestran una cautela razonable sobre lo que pueda suceder, que no mantienen los partidos políticos, empeñados en una subasta al alza o a la baja de aquí a marzo. Lo prudente, según los agentes sociales consultados por este periódico, como se dice ahora, es dejar las cosas como están, negociar una vez que escampe el guirigay de las elecciones generales y pararse a pensar en serio. El problema, según FELE, CEl, UGT y CC.OO. es ponerse de acuerdo sobre una inflación que el Gobierno no controla y sobre la que nadie tiene directrices. Subir los salarios es incrementar los precios en una pescadilla que se muerde la cola, pero a la que nadie se la corta por el pollo que podría montarse. Pero no es sólo eso. ¿Alguien se cree que el café de Zapatero a 80 centimos vale ahora a 0,82 euros, o sea un 3,6% más?. Nadie espera que la inflación pueda ser compensada por las subidas salariales por mucho que nos hayan pedido medirlo en euros Hacía una década que no pasábamos por una situación como ésta, aunque es probable que el año que viene podamos ampliarla

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