Sindicatos y empresas piden inspecciones con «manga ancha» durante un tiempo

Los agentes sociales piden prudencia en la aplicación de la ley, después de impulsarla
En la Oficina Territorial de Trabajo hacían cola a mediados de noviembre representantes de las patronales de León, Fele y CEL para saber a qué atenerse y pedir aun más prórroga de las que la propia ley da, despues de un año y con otros dos de plazos paulatinos para cumplir la nueva normativa. Faltan todavía por desarrollar un sinnúmero de reglamentos autonómicos, la letra menuda de la ley, pero el decreto que entró en vigor a nivel nacional es taxativo: quien no cumpla deberá pagar, una vez que pase la inspección, primero por los libros de subcontratas en cada obra y luego por las empresas que no estén registradas en el censo oficial de subcontratistas. El follón burocrático que se ha montado es monumental en un mundo empresarial donde todo se rige por contratos de notario y, a veces, ni eso: basta con un vis a vis de palabra o un papel particular firmado por los dos contratantes, las más de las veces basta con su puño y letra. En la Oficina Territorial de Trabajo se están apresurando a tramitar y sellar todos los libros de subcontratas que ahora se les presentan, no menos de tres mil, cada uno de los cuales incluye hasta tres empresas como mímino. Cuando se haga al revés el recorrido para hacer el registro de empresas subcontratistas, una por una, el papeleo volverá a multiplicarse dentro de un año. No menos problemático lo tienen los servicios de la Inspección de Trabajo, que teóricamente deberían cribar en pocas semanas todos los datos y papeleo recibidos, con sus correspondientes sanciones en caso de incumplimiento. Poco a poco Pero no sólo las patronales piden piden manga ancha al comienzo de las inspecciones porque será imposible poner orden en poco tiempo. Paradógicamente también UGT y CC.OO. dicen conformarse al principio con actuaciones «informativas» que avisen a los empresarios sobre lo que les puede suceder en el futuro si no cumplen las normas. Según el portavoz ugetista de construcción, Manuel Luna, no se puede pedir, de entrada, una campaña masiva de inspecciones porque podría hasta ser catastrófico para el sector, «aunque velaremos para que poco a poco se cumpla la ley: que al principio la inspección se limite a apercibir a las empresas, porque no todas están enteradas, es lo normal». Similar opinión es la de Germán Tascón, de CCOO, según el cual «no se va a poder entrar a quemarropa; en todo caso, ayudar a que empiece a rodar la ley y aplicarla al principio con flexibilidad para no perjudicar a nadie».