Diario de León

Leyenda de los pastos pirenaicos más exclusivos de la provincia

Las 1.300 hectáreas de Babia fueron desamortizadas a la Colegiata de San Isidoro tras seis siglos de propiedad, subastadas y compradas después por Francisco Sierra Pambley y finalmente vendidas a Mieres en el año 1926

Publicado por
M. Romero - redacción
León

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Están entre los pastos pirenáicos más exclusivos de la cordillera. 1.300 hectáreas de territorio comanche, donde vaqueros asturianos y leoneses mantienen un conflicto casi centenario y, desde el punto de vista de los juristas, resoluble con menos de un millón de euros. La actualidad devuelve la memoria al siglo XII, época en la que los pastos en cuestión eran propiedad de la Colegiata de San Isidoro. Con la desamortización eclesiástica de Mendizábal (1834-1854), los pastos se vendieron en pública subasta y fueron a parar a manos de la familia Sierra Pambley, en concreto a Paco Sierra como último heredero. En su testamento, este poderoso terrateniente, agracedido a los pueblos de San Emiliano por sus favores con su ganado merino trashumante, cedió el territorio a la Fundación Sierra Pambley reconociendo a los vecinos de Candemuela, Villargusán, San Emiliano y Pinos el derecho a pastar en los puertos de Río Tuerto, La Cantarilla, Cueva de los Puercos, La Cubilla, Los Navares y Vega de Gorgaveros. El causante La venta se cerró el 20 de agosto de 1926. En ese momento, y debido a un fallo judicial, el Ayuntamiento de Mieres se ve privado del condominio de los pastos de altura localizados en el concejo de Pola de Lena, lo que origina un grave problema a la cabaña ganadera mierense. Esta circunstancia obliga a concurrir a la corporación asturiana a la subasta de estos extraordinarios puertos de alta montaña. En este negocio jurídico, el Ayuntamiento de Mieres paga 415.600 pesetas por los aproximadamente 13 kilómetros cuadrados de terreno adquiridos con una serie de cargas que, en la primavera del año pasado, pretendían ser anuladas por parte del ayuntamiento mierense con la sorprendente justificación de «garantizar la conservación y protección» de los puertos. La capacidad escriturada del conjunto de estos pastos fue en su día de 5.050 ovejas y unas 630 vacadas, eso sin contar los derechos sobre la leña. El testamento Tal y como recoge el testamento de Francisco Sierra Pambley, conocido en su momento como don Paco, en el puerto de Río Tuerto, los pueblos de Candemuela y Villargusán tienen el derecho de llevar a pastar, pudiendo pernoctar y majadear su ganado caballar y vacuno, y Villargusán, además, el cabrío. Respecto al puerto de La Cantarilla, el pueblo de Pinos tiene el derecho de rozar y aprovechar las leñas y de pastarlo con sus ganados de todas clases, exceptuando únicamente el lanar. San Emiliano no tiene ningún derecho en este puerto. En La Cueva del Puerco y de la Cubilla, el pueblo de Pinos tiene derecho de rozar leñas y de llevar a pastar su ganado, también de todo tipo menos lanar. Asimismo, en Los Navares, el pueblo de Pinos tiene, como en todo el terreno procedente de la mesa capitural de San isidoro de León, el derecho de disfrtuar de sus leñas y sus pastos con su propio ganado. Y en cuanto al puerto de La Vega de Gorvajeros, Pinos y San Emiliano poseen el derecho de pasto, así como el rozar y aprovechar sus leñas. Desde que se produjo el cambio de titularidad de estos puertos autóctonamente leoneses, la controversia y las rencillas no han cesado jamás.

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