El canal conserva tres kilómetros del cauce original de tierra hasta el molino de Baeza
Uno de los recorridos de ocio y turismo que propone el estudio del Canal del Esla comprende los casi tres kilómetros que distan entre el puerto de Benamariel y el conjunto harinero e hidráulico de Baeza. Se trata de un tramo que conserva el canal del XIX, asentado a su vez sobre un cauce que se remonta a tiempo inmemorial, probablemente a época medieval. Este tramo originario desaparece en un proyecto de reforma que data de 1994 y que aún no se ha puesto en marcha en el cual se contempla entubar estos primeros kilómetros, al igual que se hace ahora al final del cauce en Benavente, y también dotar al canal de compuertas de regulación de caudal constante. Las choperas que jalonan las dos márgenes del canal en el tramo de Benamariel al molino de Baeza incrementan su valor paisajístico. Además del conjunto del antiguo molino y la central eléctrica que funcionó hasta los años 60, de Baeza o Guadalesla, el estudio resaltala conservación de algunas infraestructuras de interés como un acueducto de piedra del siglo XIX, cuya rehabilitación e integración en una área de recreo costaría unos 250.000 euros. Las otras rutas que sugiere el estudio comprenden tramos de interés en Valencia de Don Juan, la vega de Toral y Benavente. Las infraestructuras más costosas de cara a su posible rehbilitación y uso son los molinos de Baeza (casi un millón de euros) y de Valencia de Don Juan, conocido como molino de Las Puentes, que se ha estimado en otro medio millón de euros. Asímismo, el molino de Evaristo, como se conoce popularmente al de Benavente, que se encuentra en mejor estado, costaría unos 300.000 euros. La memoria también evalúa la recuperación de puentes de ladrillo en Villaquejida y otro de piedra cerca de Benavente por importe de cien mil euros cada uno. Javier Revilla apunta que una de estas infraestructuras podría convertirse en sede de la Comunidad de Regantes y al mismo tiempo ser aprovechada como centro de interpretación del canal, en una comarca que si bien mantiene un alto potencial agroganadero gracias a las cooperativas, vive una gran recesión en cuanto a población agraria. Según el estudio, de más de 5.000 agricultores censados en 1981 se mantienen en la zona un total de 742. El estudio incluye un inventario de más de 50 elementos constructivos e hidráulicos desaparecidos del cauce histórico y cuya documentación es posible gracias a la colección fotográfica de los años 60 que conserva la Confederación Hidrográfica del Duero. Este organismo público rescató la concesión en 1967 y realizó una reforma del cauce y sus infraestructuras de riego, aprovechando sólo en ciertos tramos el antiguo canal. Esta reforma fue la que posibilitó que el canal cumpliera sus objetivos de riego, El molino de Cimanes de la Vega, cuyos restos fueron derribados el año pasado, es la última «víctima» del abandono de este patrimonio.