Diario de León

Vocación de aventura y de servicio

Mercedes García, de 51 años, ha conseguido unir su espíritu inquieto y emprendedor con la labor solidaria internacional, tras haber participado como voluntaria en oenegés leonesas Médicos si

La cooperante leonesa, durante su destino en Darfur en el 2005, atiende a una mujer y su bebé

La cooperante leonesa, durante su destino en Darfur en el 2005, atiende a una mujer y su bebé

Ana Gaitero
León

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«¡Qué pesimista eres!», le decían a María García cuando el 26 de diciembre leyó en Internet la noticia del secuestro de dos cooperantes de Médicos sin Fronteras en Somalia y se le puso en la cabeza, de manera automática, el nombre de Mercedes. «Estuvo con nosotras el día antes de irse y sabía que era una de las cooperantes de Médicos sin Fronteras en Somalia. Por desgracia, no me equivoqué», añade la presidenta de la Fundación Isadora Duncan de Familias Monomarentales. Durante estos días no ha dejado de mandarle mensajes al móvil, aun sabiendo que no los podría leer porque sus captores se habían incautado de todos sus efectos personales. «A Mercedes le encanta la aventura y ha tenido la suerte de encontrar una profesión en la que ha podido unir ese afán con el servicio a los demás», subraya. Antes de empezar su labor como cooperante, Mercedes trabajó con algunas oenegés locales tras titularse como Licenciada en Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela y colegiarse en León como médica. La asociación de madres solteras Isadora Duncan fue uno de los primeros «destinos» que eligió como voluntaria. A finales de los ochenta, recuerda María García, «realizamos un programa de mujer y salud en la cárcel de León, al mismo tiempo que montábamos una obra de teatro y también compartimos un programa de radio, con Puri Gómez, entonces en Antena 3, sobre mujer y salud. Creo que fueron de las primeras experiencias de colaboración de oenegés en la cárcel», recuerda. Especialista en Medicina Familiar, Mercedes García completó su formación en Cuba y también se hizo experta en Epidemiología. En los últimos años ha intercalado sus misiones internacionales con el ejercicio profesional en León, realizando sustituciones en varios centros de salud. También ha hecho cursos drogodependencias con Proyecto Hombre. «Todo el mundo la aprecia», comenta otra amistad. Quizá porque la mueve algo más que el juramento hipocrático. Cuando el 26 de diciembre fue secuestrada junto a la enfermera argentina Pilar Bauzá, hacía poco más de un mes que Mercedes García había emprendido su tercera «aventura africana». En el 2003 fue Angola, en el 2005 Darfur y en el 2007 se desplazaba al Cuerno de África. También estuvo en Canarias durante la crisis de los cayucos, un problema que también se vive en Bosaso: la gente huye por mar hacia Yemen y muchos perecen ahogados. Frente a quienes dan por perdido el continente africano, Mercedes García cree -así lo manifestó en el 2005 en Diario de León- que allí «nos pueden enseñar muchas cosas» y tiene claro que lo que ocurre en África es producto de la colonización. Ayer también celebraron la liberación de Mercedes los viejos conocidos, como el médico de La Robla, Alberto del Pozo, quien recuerda los tiempos en que fueron compañeros de candidatura en las elecciones sindicales de Comisiones Obreras en Sanidad. Aunque ya hace tiempo que «no nos vemos, de vez en cuando nos mandamos saludos por algún compañero». «Estábamos en el consultorio y nos lo dijo la enfermera». Y hasta de Santiago de Compostela llegaron muestras de reconocimiento a Mercedes. Hace poco murió su padre y su madre está en una residencia. La atención a las personas mayores en una sociedad que «va tan deprisa», como ha dicho ella, era otra de sus preocupaciones. Tiene también dos hermanas que viven fuera de León y un hermano, médico como ella, en León. Han preferido el silencio. Seguro que la esperan ansiosos tras una semana larga de angustia.

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