Portavoz de Exterior de Médicos Sin Fronteras
«Nos hemos quitado un grandísimo peso»
La oenegé niega que haya pagado rescate por las cooperantes y lamenta el olvido internacional del largo conflicto de Somalia

Carlos Hugarte es el portavoz del área exterior de MSF España
La oenegé Médicos sin Fronteras mostró ayer su satisfacción por la resolución favorable del secuestro de las dos cooperantes que trabajaban en uno de los 18 proyectos de ayuda humanitaria que tiene en Somalia. Carlos Hugarte, es portavoz de Exterior de Médicos sin Fronteras y miembro del comité de crisis que ha seguido la angustiosa semana del secuestro. -¿Cuál es la valoración de MSF sobre la resolución del secuestro de las dos cooperantes? -Estamos muy contentos por esta resolución favorable y agradecidos por el respaldo de otras oenegés y particularmente del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación cuya rápida y eficaz gestión ha permitido este resultado favorable y nos ha mantenido en contacto permanente. -¿Saben cuál ha sido el motivo del secuestro: económico o político? -No hemos participado en la fase final de las negociaciones, pusimos a disposición del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación nuestro conocimiento sobre el terreno a través del personal con el que trabajamos allí. -Le preguntaba por el motivo del secuestro. -No lo sabemos. No hemos tenido contacto directo con los secuestradores. Tampoco hemos pagado ningún rescate. -¿Han dejado Somalia? -No, hace dieciséis años que estamos allí y tenemos dieciocho proyectos. Cerca de 60 trabajadores internacionales y más de 800 trabajadores locales entre logistas, sanitarios y otros profesionales. -¿Y Bossaso? -De momento, hemos retirado el personal internacional pero el programa nutricional sigue en marcha con personal local. -¿Qué les diría públicamente a las dos cooperantes? -Que nos hemos quitado un enorme peso de encima con su puesta en libertad. Pedimos que no se vuelvan a repetir ataques contra trabajadores internacionales, no sólo por su integridad física, sino porque la parte más perjudicada es la población civil que recibe su ayuda. Flaco favor han hecho los secuestradores, sean quienes sean, a esta población vulnerable. Somalia es un país donde no hay carreteras, ni agua ni saneamiento y donde mueren uno de cada cinco niños menores de cinco años; la esperanza de vida es de 43 años y es uno de los países con un índice más alto de tuberculosis. -Pero ha tenido que ocurrir el secuestro para que la situación de Somalia saltara a primera plana... -Lamentablemente Somalia es uno de esos conflictos olvidados desde que hace 16 años estalló la guerra civil. Si el secuestro sirve para que esa realidad no se pudra, habremos contribuido con algo. Hace falta que la comunidad internacional busque soluciones al conflicto de Somalia de manera decidida.