Diario de León

Vistalegre regaló popularidad al jefe del Ejecutivo a doce días del arranque oficial de la campaña

Zapatero identifica al PP con una derecha «fría con los trabajadores»

El presidente, en un baño de multitud, apostó por la defensa de las clases medias y bajas

Zapatero, rodeado por todos los dirigentes socialistas de peso

Zapatero, rodeado por todos los dirigentes socialistas de peso

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Paula de Las Heras - madrid
León

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«Recordad que la derecha siempre es fría con los trabajadores y con la gente, incluso cuando hay prosperidad». José Luis Rodríguez Zapatero se desgañitó como pocas veces para hacer oír su voz entre la algarabía de seguidores entusiastas. El PSOE regaló ayer a su líder un auténtico chute de popularidad, un mitin-fiesta propio de quien ha ganado unas elecciones, pero a doce días del arranque oficial de la campaña. El presidente del Gobierno aprovechó la ocasión para combatir el temor a una crisis económica y se presentó como el único que puede hacer que las clases medias y bajas apenas perciban los efectos de una eventual desaceleración de la economía. «La derecha no gobierna bien cuando hay prosperidad porque no reparte los beneficios y no gobierna bien cuando hay dificultades porque no reparte los sacrificios; siempre van a los mismos», argumentó. Los más de veinte mil simpatizantes que abarrotaron el Palacio de Vistalegre. «Son fríos con aquellos que sólo viven de su trabajo -insistió- aquellos que no tienen de todo y que son la gente a la que nosotros representamos». El acto de Vistalegre tenía una función concreta: insuflar ánimos al partido y crear tensión electoral entre sus votantes. La movilización es la clave para una nueva victoria de Zapatero, según los dirigentes de la formación, que se afanan en buscar un equilibrio entre el mensaje de que el PP tiene respaldo suficiente como para darles un susto si se duermen en los laureles, y presentarse como caballo ganador. El recurso del jefe del Ejecutivo fue el del miedo a un partido que, aseguró, quiere «recortar derechos». Apenas faltó un dirigente de peso al evento. En primera fila, el equipo de Gobierno casi al completo y Felipe González, el comodín de los socialistas para atraer a sus votantes más tradicionales, escépticos aún con el actual secretario general del PSOE y recelosos de su gestión en el proceso de paz y el Estatut de Cataluña. También estuvieron José María Barreda, Vicente Álvarez Areces, Manuel Chaves que, como los dos vicepresidentes, Pedro Solbes y María Teresa Fernández de la Vega. Todos ellos pintaron al PSOE como el partido del optimismo y la convivencia, frente a un PP rancio, involucionista y oligárquico.

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