Sólo latinos y marroquíes compiten en inmigración con la vieja Europa del Este
Según estadísticas oficiales, en la provincia de León había censados a primeros de año un total de 22.277 residentes extranjeros, de los cuales 9.636 estaban afiliados a la Seguridad Social y podían considerarse como inmigrantes propiamente dichos. El resto o trabajaban en la economía sumergida sin papeles, o eran familiares acogidos a la ley de reagrupación sin edad para trabajar o pensionistas de países europeos ricos, del estilo de lo que sucede, pero a lo grande, en el arco mediterráneo. La provincia leonesa, en proporción a su población y potencial económico acapara aproximadamente la quinta parte de la inmigración que llega a la autonomía y que, por procedencia es, mitad y mitad, de la UE y de paises extracomunitarios. Entre los primeros destacan con diferencia Bulgaria y Rumanía, con 9.447 y 9.141 permisos de residencia, respectivamente, seguidas de Portugal, con 7.908. La colonia portuguesa, en todo caso lleva ya varias décadas asentada en las cuentas mineras, tanto tiempo que la mayoría de sus miembros están ya prejubilados en las minas. En cuando el resto de países comunitarios la estadística de extranjeros raramente supera los dos dígitos y a menudo se relaciona, en lo que a Seguridad Social se refiere, con intercambios docentes universitarios o de ejecutivos empresariales ligados a cualquier empresa que haya hecho inversiones en León o, simplemente, abierto alguna sucursal, es lo mismo permanente que buscando una clientela ocasional. En segunda fila Sólo marroquíes y latinoamericanos compiten en censos de residencia con la inmigración rumana y búlgara, que se han mostrado, con diferencia, las más dinámicas de las que han aterrizado en España, incluída la provincia de León. A 31 de diciembre del pasado año Marruecos lideraba, según estadísticas oficiales de la Seguridad Social para Castilla y León, con 5.566 miembros, seguida de Colombia y Ecuador con 5.566 y 4.881, respectivamente y, ya muy de lejos, de la República Dominicana, Perú, Bolivia, Brasil o Argentina, todos los cuales se mueven en una horquilla aproximada de entre un millar y dos millones de inmigrantes. Entre este tipo de estadísticas se ha colado también China, que cuenta con 1.395 residentes en las provincias de la autonomía y un paquete nada despreciable de «otros no de la Unión Europea», que suman 6.476 más. Se supone que la mayor parte de estos últimos son «sin papeles» llegados desde el África subsahariana, aunque en las estadísticas oficiales no se especifica claramente su origen. De cualquier forma, desde los países ricos europeos y sus paraisos fiscales satélites no ha llegado casi nadie, si no es para abaratarse la jubilación: ninguno de Chipre y Luxemburgo, tres de Malta y 21 suecos.