«Lo mejor para todos es no crear alarmas»
El sector cárnico pide que la información no confunda al consumidor y confía en superar sin efectos en las ventas de vacuno la conmoción por la muerte de dos personas

Carne de vacuno en un puesto del mercado del Conde
«La única forma para que se caiga el mercado es confundir al consumidor; así es que lo mejor para todos es no crear alarmas». Es la sugerencia de un dependiente de carne tras el mostrador de la carnicería que regenta en la zona de San Mamés, en la capital leonesa. El sector cárnico coincidió ayer en este ruego a los medios de comunicación ante, dijeron, «posibles confusiones a la opinión publica que pueden crear un alarmismo infundado», expusieron ante la muerte de dos personas por la variante humana de la enfermedad de las vacas locas. «No hemos notado caídas en el consumo; hoy al menos. Sí ha habido algún comentario por parte de clientes, pero no rechazo al producto de la carne de vacuno que nunca se ha sometido a controles de calidad y sanidad más estrictos que ahora», comentó otro profesional del gremio de los carniceros. En los despachos más céntricos de la capital leonesa, donde hay costumbre de buscar género de carne roja, espacial para la piedra, el comentario del día asiste a la conversación de cliente y dependiente. «No, no voy a dejar de comprar carne de vacuno; que duda cabe que estas cosas cuajan a uno, que alguien se muera por un contagio de hace diez años, pero según informan las administraciones y esta gente los controles no pueden dar más garantía sanitaria. Creo que la gente es consciente de que no hay ningún peligro para el consumo», replica una cliente. «No sé mañana, o pasado, pero por la actividad de venta de hoy no podemos decir que el consumo de carne de vacuno se haya resentido después de conocer la muerte de esas dos personas», explica la dependiente de la línea de carnicería de una gran superficie leonesa, que añade un matiz sobre el asunto: «Aquí la mayoría del género se vende manufacturado, cada vez son menos los clientes que nos piden en mostrador una porción; servimos en bandeja, con todas las garantías e información exhaustiva en el proceso; desde el origen del animal, al matadero, al despiece, al fileteado, y así». En otro establecimiento del centro de la ciudad se repite al dedillo el mensaje que han hecho público el Gobierno y las organizaciones agrarias: «El consumidor sabe que la carne es segura, nunca como ahora; ¿usted sabe que no existe ninguna posibilidad de que entre carne contaminada al mercado? Pues en esas condiciones quien no coma carne de vacuno es por otra cuestión, no por esta». El sector de la venta de carne confía en que esta vez no haya desplome.