La llegada del Alvia fagocita la conexión aérea con Madrid
La progresión negativa del aeropuerto de León en lo que va de año discurre en proporción inversa a la del tren. Mientras uno pierde usuarios, el otro los gana. La competitividad del transporte aéreo cae en picado, impulsada, en parte, por la vertebración de la península a través de la alta velocidad. El AVE gana adeptos por sus precios reducidos y sus garantías en los tiempos de viaje. La base aérea de La Virgen del Camino rompió una tendencia positiva de dos años a partir de enero del 2008, sólo un mes después de la entrada del Alvia en la estación de la calle Astorga, capaz de ahorrar una hora y cuarto en el viaje a Madrid. A partir de ahí la gráfica apuntó al suelo y en los tres primeros meses del ejercicio actual acumuló un descenso de viajeros de poco más del 10%. En paralelo, la era de la alta velocidad daba su primer paso en la capital leonesa. No circulaban a trescientos kilómetros a la hora como los convoyes de Sevilla, pero sus prestaciones eran suficientes para poner en la picota a las empresas de transporte por carretera y por aire. El balance trimestral del Alvia confirmó los peores pronósticos para la competencia, sobre todo, para quienes operan con viajes a Madrid. El ferrocarril sumó un 92,4% más de viajeros en los primeros noventa días de funcionamiento de la línea Madrid-Segovia-Valladolid y transportó a 25.228 personas en los dos sentidos. Renfe comenzó entonces a liderar el sector y la conexión aérea León-Madrid achacó las consecuencias del nuevo posicionamiento. En enero perdió, entre Air Nostrum y Lagun Air, a casi mil clientes, a pesar de que el avión sólo tarda 45 minutos en completar el trayecto. Esta situación camina, si no se articula una nueva estrategia en el sector aeronáutico, hacia un inexorable dominio ferroviario. A partir del 2010, si todo avanza según lo previsto por Fomento, el primer AVE recorrerá el tendido férreo desde el Principado a la Meseta y cualquier leonés podrá llegar a Madrid en algo menos de dos horas.