«Agua no ha faltado, pero llega el verano y esto va a explotar»
Los alcaldes de los municipios afectados, convocados hoy para pedir medidas definitivas, revelan que los escasos recursos de los pueblos impiden poner fin a un problema que no garantiza la salud pública
No se sienten desatendidos porque de momento no ha faltado agua, pero se acerca el verano y las cosas siguen igual que hace meses: los pueblos tirando de garrafa, mientras los acuíferos siguen contaminados. Todos apuntan ahora la mirada hacia los alcaldes, que están haciendo encaje de bolillos para buscar soluciones rápidas, accesibles y, sobre todo, definitivas. Pero ellos advierten de que sus recursos son limitados y reivindican un apoyo decicido por parte de las instituciones supramunicipales. En caso contrario, serán los propios vecinos los que tengan que sufragar el coste de las soluciones, sean las que sean. Uno que lo tiene claro es el regidor de Valderrey, el socialista Gaspar Gonzalo. «Estamos atendidos porque agua no ha faltado, pero llega el verano y esto va a explotar», aventura. Tras el escándalo del arsénico y visto que nadie le daba una solución decidió aprobar en un pleno extraordinario la instalación de dos plantas potabilizadoras, una para Castrillo de las Piedras y otra para Tejados. El coste supera los 30.000 euros, incluida la obra civil. «El Ayuntamiento pagará el 35% y a los pueblos, el resto. Nosotros no tenemos medios, o lo hacemos así o nos quedamos sin agua», explica. Gonzalo entiende que el reparto de garrafas «estuvo bien como solución provisional, pero ha habido tiempo de solucionar el problema». «Ni la Junta ni la Diputación -denuncia- nos han dado una respuesta, y el tiempo pasa. A mí me duele ver cómo todos los días llegan camiones cisterna a los pueblos y garrafas y el gasto irracional que eso supone. Seguramente, con lo que se han gastado en traer agua hasta aquí ya habríamos sufragado las potabilizadoras. La salud pública es lo primero». Este regidor se muestra «enormemente» decepcionado con el diputado provincial Matías Llorente, también socialista, por pedir que no se politizara el asunto del arsénico durante las elecciones. «Era el momento de presionar. Ahora todo se olvida y nadie nos da una solución», se lamenta. El que más horas lleva El alcalde de San Justo de la Vega, Avelino Vázquez, es el que más horas lleva hablando de arénico. En su municipio apareció el primer caso de contaminación. Fue en Nistal de la Vega y ocurrió en enero de este año, gracias a unos análisis solicitados por una vecina afectada por fuertes dolores de cabeza que inicialmente atribuyó al agua que consumía del grifo. Los niveles de arsénico eran en aquel momento diez veces superiores a los permitidos. «Fue como consecuencia de que el acuífero se secó, soltó el sedimento y quedó contaminado. Ahora los niveles han bajado por la lluvia, pero el acuífero sigue estando contaminado», revela el regidor y también diputado provincial de Turismo. Vázquez recuerda que ha hecho lo imposible por buscar una solución al envenenamiento del agua de Nistal. Desde iniciar infructuosas prospecciones que llevaron a un subsuelo de arcilla hasta solicitar a los agricultores uno de los acuíferos de su propiedad, probablemente una de las opciones de futuro más viables. Calcula que el coste del nuevo abastecimiento rondará los 200.000 euros. Otro de los municipios más perjudicados es el de Crémenes. El problema aquí afecta a la red conjunta de Las Salas y Salamón. La Diputación distribuye el agua en estas remotas poblaciones de la montaña oriental día sí y día no. El alcalde de este municipio, Miguel Ángel Díez Alonso, asegura que se han agotado todas las posibilidades para recuperar la normalidad en el servicio de estos pueblos. En Salamón, con dos captaciones, una tuvo que ser eliminada y otra se ha dejado porque los niveles de arsénico son inexistentes, mientras que en Las Salas se pretende crear una captación en una filtración del río que cumple los estándares de potabilidad. Ésta última obra tan sólo está pendiente de la autorización de Iberdrola. «No nos quejamos del trato, pero seguimos pendientes de la lluvia y de los análisis». Pendientes de la lluvia Otro de los que está pendiente de la lluvia es el alcalde del municipio berciano de Benuza, Rafael Blanco. Pombriego es la localidad afectada por la contaminación y allí han estado abasteciéndose de garrafas. La verdad es que no han pasado necesidad, pero seguimos esperando una solución». Este ayuntamiento ha encargado por su cuenta analíticas al laboratorio Biosalud, de Camponaraya, que enviará en los próximos días los últimos análisis: «Cuando llueve el arsénico se va». Y ayer llovió. Riego de la Vega es el municipio donde menos incidencia ha tenido el envenenamiento por arsénico, puesto que la localidad afectada, San Félix, tan sólo utilizaba este pozo artesiano como fuente y no como suministro domiciliario. El alcalde, Miguel Ángel Martínez, asegura que siempre ha contado con el respaldo de la Junta, aunque admite que el susto del arsénico le ha llevado a contratar un equipo de seguimiento. «En las elecciones era el momento de presionar. Ahora todo se olvida y nadie da una solución» GASPAR GONZALO Alcalde de Valderrey «Los mayores del pueblo marcaron tres puntos para hacer prospecciones, pero hay 100 metros de arcilla» AVELINO VÁZQUEZ Alcalde de San Justo de la Vega «No nos quejamos del trato, pero seguimos pendientes de la lluvia y de los análisis» MIGUEL ÁNGEL DÍEZ ALONSO Alcalde de Crémenes « La verdad es que no hemos pasado necesidad, pero seguimos esperando una solución » RAFAEL BLANCO Alcalde de Benuza «A la red no ha afectado, sólo hubo un problema en un pozo de San Félix que se utilizaba como fuente» MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ Alcalde de Riego de la Vega «Es inaudito que nadie haya dimitido todavía por cómo se sucedieron los hechos en el caso de Nistal» VICTORINA ALONSO, procuradora socialista por León