«¿El Bloque?, un grupo de amigos que iban juntos al gimnasio»
Tras el cabecilla fueron pasando ante la juez trece de sus subordinados hasta bien entrada la noche. El segundo implicado en dar su versión fue Carlos, el lugarteniente y chófer de Jiménez, quien se entregó el sábado a la Policía tras escapar a la redada. Cómo su jefe, se declaró inocente de los cargos que se le imputan. Carlos negó que El Bloque (como autodenominaba el grupo de policías imputados) fuera una organización mafiosa. Según su testimonio, sólo era un apodo para el grupo de agentes que acudían juntos al gimnasio. Sin embargo, la actitud del resto de los implicados fue diferente. Conforme disminuía la implicación y la graduación de los agentes, las delaciones aumentaron. Aunque todos se declararon inocentes, algunos se derrumbaron e implicaron a compañeros y al propio jefe local para intentar exculparse. Los más argumentaron que sólo eran peones en manos del Sheriff, que se limitaban a cumplir órdenes. Los detenidos más jóvenes (y menos cercanos al núcleo dde la mafia) insistieron en la obediencia debida y el miedo irrefrenable a Ginés Jiménez.