Defiende que el PP no puede tener el mismo discurso cuando las circunstancias cambian
Rajoy reta a los críticos para que presenten un candidato alternativo
El presidente del partido reacciona como le pedían los suyos y asegura que no tirará la toalla

Mariano Rajoy dio este viernes el puñetazo en la mesa que los suyos le pedían. Retó a sus críticos a que den «un paso adelante» y presenten una candidatura alternativa la suya para el congreso de junio en vez de provocar turbulencias internas. Se mostró convencido de que la crisis que atraviesa el PP no obedece a razones ideológicas, sino que es fruto de los enredos de algunos «que están intentado que no me presente (candidato) a la presidencia del partido, pero eso no va a ocurrir». Y por si no quedó claro, remachó: «no voy a tirar la toalla». El PP vivió ayer una situación inédita en su historia, y en la de las demás fuerzas políticas; un grupo de militantes y simpatizantes se manifestó a las puertas de su sede de la calle Génova de Madrid para protestar contra el presidente del partido. El presidente del PP, reunido en la segunda planta del edificio con un grupo de alcaldes y presidentes de diputación de su partido, ni se enteró. No los oyó, pero sabía que estaban debajo. Acompañado de Soraya Sáenz de Santamaría, en su condición de mano derecha del líder, de Alberto Ruiz-Gallardón, en su condición de alcalde de Madrid, y de Jorge Moragas, en su condición de no se sabe qué, Rajoy pronunció el discurso más rotundo de las últimas semanas. «Si alguien quiere presentarse (como candidato al congreso) que dé un paso adelante y lo diga», desafió harto de las críticas y movimientos conspirativos de los dirigentes críticos con su gestión. Aseguró que el que se postule no sufrirá ninguna represalia y recibirá el mismo trato que si no lo hace: «simplemente intentaré ganarle». Rajoy reconoció que el PP vive momentos «difíciles, de mucha incertidumbre y muy dolorosos», pero descartó que se trate de un «problema de ideas». Lo que sucede, dijo, es que «hay una serie de personas intentando que no me presente» para liderar el partido en el congreso, «pero eso no va ocurrir». Y abundó: «no voy a tirar la toalla como pretenden algunos desde fuera», aunque en un intento de exonerar a los dirigentes del PP y no ahondar las heridas atribuyó todo a una maniobra orquestada por ajenos al partido, en referencia a determinados medios de comunicación. El líder opositor también intentó justificar algunos de los silencios que exasperan a sus colaboradores ante las andanadas que recibe desde los sectores críticos. A veces, vino a decir, «no es positivo hacer una batalla en los medios (de comunicación) y contestar a todo lo que se está diciendo». Rajoy, sin embargo, consideró que este viernes debía responder para decir basta.