Insiste en reclamar un PP más abierto e integrador que aparque la imagen de radical
Rajoy quiere abrir el partido a los españoles de todas las convicciones
Los compromisarios aprueban por unanimidad la gestión de los últimos años

Rajoy, junto a otros componentes de la mesa directiva del congreso
Mariano Rajoy pretende que el congreso del PP sea el de su independencia, el que lleve su marchamo y su seña de identidad, como el de Sevilla lleva la huella del proyecto político de su predecesor, José María Aznar. El líder de los populares quiere que el cónclave de Valencia sea el que proyecte hacia el futuro un PP abierto, centrista y en el que quepan los españoles de toda condición y convicción. Antes de que la asamblea abriera sus puertas, el presidente se adelantó a los discursos y declaraciones de otros dirigentes para afirmar que su deseo es que de la cita salga un partido que, desde sus principios y convicciones, esté «abierto a todos los españoles, vivan donde vivan y sean cuales sean sus convicciones y pensamientos». Recordó que serán los 3.000 compromisarios quienes tengan la última palabra para elegir el nuevo equipo dirigente, así como «fijar la línea política» que seguirá la organización en los próximos cuatro años. Pero, antes de que las votaciones en plenario y en las urnas resuelvan sobre los nuevos dirigentes y las estrategias de futuro, Rajoy reclamó para la nueva etapa un partido «unido, integrado y abierto». Insistió en la necesaria apertura del PP con la clara intención de dejar atrás un partido más identificado con determinadas posiciones más radicales que integradoras. Ese PP «de centro» tendrá que estar muy atento a las aspiraciones de los 46 millones de ciudadanos que viven en España porque debe estar «ligado únicamente a los intereses de los españoles». «El PP sólo se debe a los españoles», proclamó Rajoy como su personal declaración de independencia como divisa fundamental para la nueva etapa que pretende inaugurar en Valencia. «A los españoles que le votan y los que no le votan», apuntó con toda intención. Pero el candidato a la reelección, que someterá su lista a los compromisarios en las votaciones de este sábado, no pretende ignorar el pasado, sino auparse en los avances que su partido ya alcanzó de la mano de Aznar. Equiparó este congreso al que organizó el ex presidente del Gobierno en 1990, pero equivocó el sentido de aquel cónclave con el de la refundación, que tuvo lugar en Madrid un año antes para convertir la vieja Alianza Popular en el actual PP, al que se incorporaron otros partidos de centro derecha. Unanimidad en la gestión Los compromisarios del PP aprobaron por unanimidad la gestión del equipo saliente. Los asistentes valoraron con entusiasmo y una gran ovación de varios minutos la labor de la dirección del partido durante los últimos año.