OPINIÓN
Aznar superstar
PROTAGONISTA absoluto. Si la segunda jornada del cónclave popular amaneció llena de comentarios sobre el abrazo que Aznar negó a Rajoy en la inauguración, se cerró con un plenario sacudido por la dureza de las críticas que, con guante de seda, el presidente de honor hizo de la manera en la que su sucesor ha gestionado la herencia recibida. Nadie quiso criticar a Aznar. Los hubo que se declararon incondicionales de su locuacidad, como los ex ministros Álvarez-Cascos o Federico Trillo. El primero aseguró que el de este sábado fue «uno de los discursos más importantes que he escuchado a Aznar», mientras que para el segundo «un ejemplo de coherencia ideológica excelente». Frente al resto del universo, el ex ministro de Defensa aseguró que «no he percibido mensajes específicos para el señor Rajoy» porque la alocución fue «muy escrupulosa». El e mergente González Pons se quedó con la idea para escaparse por la tangente: «El orador ha estado como se esperaba del orador». Aznar, a su llegada al congreso, dedicó un efusivo saludo a Rajoy, tal vez para restar trascendencia al desplante del día anterior. No lo consiguió. Para bien o para mal, Aznar es noticia dentro y fuera de las filas populares. Y, como buen personaje mediático, no pudo evitar el acoso de sus fans.