Diario de León

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Un agujero de 250 millones de euros

El Tribunal de Cuentas revela que el ayuntamiento de Marbella pagó obras inexistentes, cobró lo que quiso por las licencias y adjudicó concursos a dedo

Publicado por
Melchor Sáiz-Pardo - madrid
León

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Nada menos que 253,5 millones de euros. Más de 40.000 millones de las antiguas pesetas en tan sólo cuatro años. Ése es el agujero que dejó la corrupción en Marbella entre 2002 y 2006, de acuerdo al informe aprobado por el Tribunal de Cuentas hecho público este miércoles. El órgano fiscalizador hace un dibujo desolador del consistorio bajo los gobiernos de Julián Muñoz y Marisol Yagüe y la sombra del todopoderoso Juan Antonio Roca: el saqueo fue continuado, con un ayuntamiento que pagaba sin problemas obras inexistentes, que cobraba lo que quería por las licencias o que adjudicaba a dedo los concursos. Y todo, sin respetar las más mínimas normas administrativas. El tribunal asegura que esos más de 250 millones de euros desaparecieron en las cuentas de las 31 sociedades mercantiles creadas por el ayuntamiento y que se convirtieron en la gran herramienta de los corruptos. Un turbio entramado empresarial, se afirma en el informe fiscalizador, para crear una administración paralela sin ningún tipo de «control financiero». Nadie «exigía la justificación del empleo dado a las transferencias o las deudas asumidas» por esas empresas del consistorio. Talones al portador Todo era descontrol, según el estudio del tribunal. Los responsables de esas empresas municipales no tenían problemas para pagar, sin que constara en libro alguno, «con talones al portador o en metálico importes elevados» a supuestos prestadores de servicios. Incluso, se agrega, «las sociedades municipales aceptaban facturas de proveedores por obras en la que no constaban presupuestos ni proyectos técnicos». La trama tejida por los herederos políticos de Jesús Gil se encargó de que nadie fuera de sus acólitos pudiera saber lo que estaba pasando. Durante los últimos años de la corrupción en Marbella, «el pleno del Ayuntamiento no tuvo información ni ejerció ningún control sobre la gestión económica de las actividades municipales en general, y de la sociedades mercantiles en particular», apunta tajante el organismo fiscalizador. Y aunque la oposición hubiese tenido oportunidad, tampoco hubiera podido enterarse de nada. Los equipos de Muñoz y Yagüe, como sus antecesores, trabajaban sin «presupuestos específicos». No había presupuestos, por lo que tampoco había que ajustar las cuentas. Las partidas, a través de las empresas del ayuntamiento, salían de las arcas municipales sin fiscalización alguna.

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