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Un transporte del siglo XXI para barrios del siglo pasado
Mariano Andrés, San Mamés, Las Ventas y La Inmaculada esperan desde hace años una solución a su aislamiento. El soterramiento parecía la única alternativa para subirse al tren del desarrollo
El nombramiento del leonés Ángel Villalba como presidente de Feve generó en la ciudad muchas esperanzas, sobre todo en los barrios del norte de la capital, que demandan desde hace años una rehabilitación integral de sus vecindarios. La integración del ferrocarril en el casco urbano, a través del soterramiento de las vías, concedía a estas áreas pericéntricas una posible solución al aislamiento. El proyecto consensuado por Feve y el Ayuntamiento miraba directamente a Mariano Andrés, San Mamés, La Asunción y La Inmaculada. Todo parecía listo: esconder el tendido férreo desde el nuevo apeadero de Vegazana -un total de 2,6 kilómetros de vía- y la creación de seis líneas de tranvía para comunicar las diferentes zonas de la ciudad. Las previsiones apuntaban a una inversión cercana a los setenta millones de euros. Ahora, parece que el Ministerio de Fomento no puede asumir esta cantidad y busca otras alternativas en el proyecto de integración. Las opciones son, por el momento, una incógnita. Mientras tanto, los barrios afectados por el paso de la línea continúan con una red de saneamiento del siglo pasado y así seguirán hasta que llegue financiación externa, porque la situación económica del Ayuntamiento coarta la posibilidad de hacer frente a los cinco millones de euros de la renovación. Villalba quiere un tren del siglo XXI, moderno, capaz de vertebrar los pueblos con la ciudad y los barrios con el centro. El Ayuntamiento pretende dinamizar y desbloquear estos barrios. El escenario les ofrece a ambos la posibilidad de diseñar un proyecto capaz de aunar sinergias y de convertir a estas áreas del norte de León en vecindarios contemporáneos, acordes al modelo de transporte que quiere implantar Villalba.