León lidera en la autonomía la estadística de reservistas para apuntarse otra vez a la mili hasta los 58 años
Las mujeres encabezan el voluntariado que quiere reengancharse al Ejército
La media es firmar un contrato de tres, con excedencia civil, y trabajar dos meses al año
Los que hayan hecho la mili con Franco o un poco después con Jordi Pujol recordarán que fue el catalán y no el gallego el que suprimió el servicio obligatorio militar en tiempos de ex presidente Aznar, que tampoco la hizo, lo mismo que Zapatero. Por qué se libraran todos, menos Franco y Pujol, es una cuestión para historiadores. Ahora en la Subdelegación de Defensa de León hay una lista de 24 varones y 27 mujeres reservistas que aspiran a incorporarse al ejército en edad provecta, la media oscila entre 35 y 45 años, para prestar servicios por meses o a tiempo parcial contando con el beneplácito de sus empresas y del Boletín Oficial, que obliga a darles la excedencia. Normalmente firman por tres años, aunque pueden elegir los periodos de servicio, que no suelen ser de más de dos o tres meses por anualidad en el calendario, más quince días de preparación en un improvisado campamento, generalmente en vacaciones. Nada nuevo La figura del reservista que se reincorpora al ejército de su país cuando se le reclama es habitual en Estados Unidos o Israel, donde son proverviales los voluntarios para las guerras en el extranjero, en el primer caso, o para defender el territorio propio, en el segundo. Lo que no es tán frecuente en la tradición española, uno de cuyos lemas era en la milicia que, «de voluntario, ni para coger la escoba porque las carga el diablo». En España, a pesar de todo la figura del reservista reincorporado a filas data de 1989, aunque no quedó regulada hasta el 2003. Según el comandante López Fierro y el subteniente Benjamín Rodríguez, encargados de la oficina de selección de aspirantes en la reserva, a la última convocatoria se han presentado en León 24 hombres y 27 mujeres sobre un total de 174 voluntarios y voluntarios en la autonomía, lo que coloca a la provincia muy por encima del resto de las demás: Valladolid sólo tuvo 38 y Zamora menos de diez. A nivel nacional se presentaron 3.220 varones y 754 mujeres, porcentaje que contrasta con la proporción de sexos en el voluntariado leonés. Para explicar esta inversión de solicitudes se barajan pocas explicaciojnes, como no sea la tradición militar de algunas provincias, como León con la base aérea de La Virgen del Camino o el regimiento lanzacohetes deAstorga y la Unidad Militar de Emergencias (UME) ahora en San Andrés del Rabanedo como valor añadido, aunque en lo que se refiere a las solicitudes, según sexo, los militares ironizan. De las mujeres que solicitan incorporarse al ejército como reservistas la práctica totalidad son esposas de militares que antes no habían hecho la mili, así que sus maridos se limitan a comentar con humor, que «seguramente se apuntan al Ejército por curiosidad o por saber qué es lo que hacemos nosotros». Las 27 mujeres que lo han hecho en León están en esta situación y ninguna se había alistado antes. Oficiales, suboficiales y tropa De los voluntarios reservistas que optan por reengancharse en el ejército a edades maduras aproximadamente un 35 por ciento lo hacen como oficiales, otro 40% como suboficiales y el resto como tropa pura y dura. El tope de edad es de 58 años y los destinos no son diferentes a los de la milia profesional: los galones y las estrellas son los mismos y simplemente les distingue en la pechera una señal con el nombre de «reservista». La disciplina también es igual de severa, con la única diferencia de que no trabajan todo el año. Si acaso unas pocas semanas o meses. «Un reservista es un militar como otro cualquiera y en la calle un civil más» BERNARDO LÓPEZ FIERRO, comandante de Reclutamiento