| Crónica | Problemas técnicos |
Un vuelo de quince minutos
Un avión de Swiftair que cubría la ruta Granada-Barcelona, operada por Spanair, decidió volver al aeropuerto quince minutos después del despegue al detectar «un problema de comunicación»
La compañía Spanair vivió ayer una jornada muy complicada, al menos en las rutas que tienen como punto de partida el aeropuerto de Madrid-Barajas. Tres vuelos fueron cancelados, y los restantes sufrieron numerosos retrasos a lo largo del día, en la mayoría de los casos por «problemas técnicos» de los que la empresa aeronáutica no facilitó más detalles. Los tres vuelos cancelados tenían como destino Palma de Mallorca, Valencia y Asturias. Los pasajeros de las dos primera rutas fueron informados de la suspensión, que la compañía achacó a «causa operativas», y recolocados en otros aviones que cubrían el mismo trayecto. Spanair explicó que, en lo que respecta a la ruta con Palma de Mallorca, la tripulación del avión detectó un «problema técnico», del que no ofreció más datos, y la compañía optó por realizar un «chequeo de seguridad», tras el que la nave volvió a la actividad normal a última hora de la mañana. En cambio, a los pasajeros que tenían como destino el principado asturiano se les comunicó que su vuelo sufriría un «retraso indefinidamente» y que el viaje se haría en autobús, lo que provocó escenas de indignación entre el pasaje. Además, un avión de Swiftair que cubría la ruta Granada-Barcelona, operada por Spanair, decidió volver al aeropuerto Federico García Lorca quince minutos después del despegue al detectar «un problema de comunicación» que podría afectar al avión «en zonas con mucho tráfico aéreo», según la información que el comandante del vuelo facilitó a los pasajeros. Todas estas incidencias provocaron retrasos de unos noventa minutos de media en la mayoría de los los vuelos de la compañía previstos para ayer. Las demoras superaron las dos horas en las rutas que, con salida desde Madrid, tenían como destino las Islas Baleares o las Canarias. Por otra parte, Aviación Civil envió el domingo dos inspectores a revisar el aparato de Spanair que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Málaga cuando cubría la ruta Barcelona-Lanzarote. El director general del organismo, Manuel Bautista, justificó la decisión en la «cautela y sensibilidad especial» que ha provocado el accidente del pasado miércoles en Barajas, sufrido por un avión del mismo modelo que el averiado en la capital malagueña. Bautista matizó que el envío de dos inspectores es una «medida excepcional» ante la situación originada por el accidente, y reconoció que en Aviación Civil no investiga las aeronaves que sufren ese tipo de percances, ya que son las distintas compañías las que se encargan de solventar esas incidencias.