La expansión del sector servicios no ha logrado establecer más población
El estudio parte de que, en general, se admite que la población tiende a desplazarse desde los municipios en los que existen niveles menores de renta hacia aquellos otros municipios o zonas donde la condición socioeconómica -no es otra cosa que el nivel de renta per cápita- es más favorable. No hay más que hacer una primera lectura del mapa para saber que León no se encuentra en los primeros puestos, aunque el nivel de vida de sus habitantes está ligeramente por encima de la media nacional. «Para ser más precisos -indican los geógrafos- de la mitad septentrional [de España], con valores socioeconómicos más elevados, habría que descartar muchos de los miles de pequeños municpios castellanos, leoneses o aragoneses». «La generalización -añaden- tampoco vale para los pequeños municipios de montaña pues mientras que en los sistemas Ibérico, Central y la Cordillera Cantábrica la montaña tiende a configurar una condición socioeconómica menor, en el Pirineo, especialmente en el alto Pirinero, desde Navarra hasta Girona, la casi totalidad de sus municipios arrojan valores por encima de la media española, lo cual se explica por haberse convertido en localidades turísticas y de servicios para las grandes áreas metropolitanas del cuadrante nororiental». El trabajo añade un importante matiz. Ponferrada está entre el grupo de «grandes espacios metropolitanos donde es notorio que sus ritmos de crecimiento figuran entre los más elevados del país». Sin embargo, es una de las cinco ciudades españolas que, pese a ello, no han conseguido superar la condición socioeconómica media, como ha ocurrido en casi todos los territorios con un desarrollo urbano similar. El estudio refleja que el crecimiento demográfico se explica habitualmente como variable dependiente del crecimiento económico, pues se supone que la población busca los territorios donde mejores opciones económicas pueda encontrar, en especial un puesto de trabajo. La primera impresión que ofrece el mapa referente a la tasa de ocupación es que este indicador es más alto en la mitad norte española. Sin embargo, se deja claro que existe también en estos territorios un «núcleo duro» de las tasas elevadas de desempleo, centradas sobre todo en las cuencas mineras, donde las sucesivas crisis han diezmado la población y las posibilidades de comarcas enormemente activas hace sólo unas décadas. Entre los ocho municipios españoles de más de 100.000 habitantes con tasas de ocupación superiores a la media nacional y pérdidas de población durante el decenio 1991 y 2001 se encuentra León. Es el mismo fenómeno que se ha producido en ciudades como Barcelona, Madrid, A Coruña o Badalona. Por otro lado, el informe estudia la relación entre el crecimiento demográfico y el peso del sector terciario. Respecto a esto, el atlas revela que el sector servicios ha crecido hasta el punto de que el grado de madurez de una economía se mide por la calidad de éstos; de ahí que la población haya buscado los espacios dotados de los mejores servicios porque ello significa mejor calidad de vida y más oportundiades para encontrar empleo. León, como Bilbao, Valladolid o Santander, es un ejemplo de ese mayor porcentaje del sector terciario que, considerado municipio a municipio, parece que no se traduce en crecimiento de población.