Podría ser condenado a cadena perpetua si coinciden las pruebas genéticas y las huellas
El crimen de Capbreton impide la rápida entrega a España de Txeroki
El etarra tiene pendiente otra condena en el país galo por asociación de malhechores
El presunto jefe militar de ETA Garikoitz Aspiazu Rubina Txeroki, «no está todavía imputado pero corre el riesgo de ser inculpado por el asesinato de los guardias civiles en Capbreton», señalaron ayer a este agencia fuentes judiciales francesas. Estos medios indicaron que será preciso «ir hasta el final del procedimiento abierto en el gabinete de la jueza Laurence Le Vert», instructora en París del sumario por el doble crimen, «ya que los hechos ocurrieron en Francia». Las fuentes consultadas consideraron «prematuro hablar de entrega» de Txeroki a las autoridades españolas, como había hecho horas antes la ministra del Interior, Michèle Alliot-Marie. «Va a haber un cierto número de actos y de operaciones que se llevarán a cabo aquí (en Francia) pero luego, muy verosímilmente, en el marco de los acuerdos, será entregado a la justicia española», aseguró la política vasco-francesa antes de asistir a un acto de su departamento en París. «No estamos ahí», objetaron desde el Palacio de Justicia. Además, sobre Txeroki, pesa desde hace un mes una condena a seis años de prisión que le fue impuesta en rebeldía el pasado 22 de octubre por el Tribunal Correccional de París por asociación de malhechores y falsificación de documentos. En virtud de esta causa obraba en su contra una orden de detención emitida por la juez Le Vert el pasado 30 de abril. Las sospechas sobre la implicación de Txeroki en el atentado de Capbreton (Las Landas), perpetrado el 1 de diciembre de 2007, obedecen a las declaraciones prestadas por los presuntos etarras Aurken Sola y Xabier Rey, detenidos recientemente en Navarra. Según sus confesiones, su jefe les contó que él sospechó de la condición de guardias civiles de Fernando Trapero y Raúl Centeno -oriundo de León-, que los vigiló por el espejo de la cafetería en la que habían coincidido a desayunar, que se cercioró de su profesión y que abrió fuego con su pistola. Los atestados de esos interrogatorios, transmitidos por las autoridades españolas para ser incorporados a la causa francesa, no permiten sostener una inculpación judicial de Aspiazu ya que se trata de declaraciones de testigos indirectos sin suficiente valor probatorio. Con Txeroki detenido en Francia, los responsables de la investigación van a ordenar el cotejo de sus huellas dactilares y genéticas con las existentes en el sumario que fueron recogidas en el lugar de los hechos y en los vehículos abandonados por el comando en su huida. También se presentará su retrato fotográfico con su actual y modificado aspecto a los testigos presenciales, con los que no se descarta celebrar ruedas de reconocimiento. En el caso están ya imputados los presuntos etarras Asier Bengoa López de Armentia y Saioa Sánchez Iturregi, que fueron detenidos cuatro días después del atentado en Lozère tras una rocambolesca huida de mil kilómetros con los gendarmes en los talones. Están inculpados de asesinato de persona depositaria de la autoridad pública en el ejercicio de sus funciones, cargo penado hasta con cadena perpetua.