La ministra de Igualdad participa en un acto previo al Día contra la Violencia sobre la Mujer
Aído reclama apoyos para que la violencia machista no se perpetúe
La responsable ministerial recuerda a las víctimas que pueden escapar del infierno que viven
Pese a estar tan generalizada en ésta y otras sociedades, la violencia contra las mujeres «no es normal», no puede serlo en un país que se dice democrático y civilizado. La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, reclamó ayer mayor implicación social, de los poderes públicos y ciudadanos en general, para evitar que la violencia machista «pase de generación en generación» como una maldición inexorable. La titular de Igualdad participó en un acto contra el maltrato de género organizado por los socialistas madrileños como parte del largo rosario de eventos previos a la celebración, mañana, del Día Internacional contra este tipo de violencia en toda España. Aído cree llegada la hora de gritar «basta ya» y sumar todas las voces posibles en una lucha en la que «nadie sobra». «Es toda la sociedad la que tiene que romper la barrera del silencio», recalcó. Sí se puede Junto a la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, la ministra se dirigió también a las víctimas de esta lacra -«la mayor muestra de desigualdad entre hombres y mujeres»- para recordarles que pueden escapar del infierno a que las somete su pareja o ex pareja. «Son muchas las mujeres que salen de la espiral de violencia, aunque estas cifras no copen las portadas de los periódicos», afirmó. Sí lo hacen, en cambio, las noticias de asesinatos de mujeres a manos de sus compañeros, maridos o ex novios, entre 58 y 61 en lo que va de año en España, según las cifras del Ministerio de Igualdad o de las organizaciones feministas, respectivamente. Es el balance más sangriento pero hay otro igual de estremecedor, que habla de que entre el 10 y el 12 por ciento de las españolas mayores de edad sufren maltrato físico o psicológico en su relación de pareja, según las estadísticas que maneja el Instituto de la Mujer. Denunciar al agresor Las medidas adoptadas por el Gobierno al amparo de la ley integral contra la violencia de género facilitan a las mujeres en este trance dar un paso adelante que, siempre, pasa primero por denunciar al agresor. A pesar de la mejora en el funcionamiento de la Justicia, en la actuación de los cuerpos policiales y las redes sociales y asistenciales de apoyo, «falta mucho por hacer» y parte de ese trabajo hay que hacerlo en el ámbito educativo desde edades tempranas. «La educación es la mejor medicina preventiva», apostilló. El último Consejo de Ministros aprobó un plan de reinserción laboral y movilidad geográfica destinado a las víctimas de violencia de género y una dotación de cinco millones de euros para generalizar el uso de las pulseras telemáticas de control de maltratadores con orden judicial de alejamiento. En el acto se leyeron testimonios de mujeres víctimas de maltrato y fragmentos dramatizados de la obra teatral Heridas .