Diario de León

Plantea que será necesaria una huelga general si las cosas siguen así y reclama unidad interna

El comunista Cayo Lara dirigirá una Izquierda Unida casi rota

La coalición elige por la mínima a su nuevo líder con la oposición del sector Llamazarista

Cayo Lara conversa con el ex coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, tras su elección

Cayo Lara conversa con el ex coordinador de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, tras su elección

Publicado por
Mateo Balín
León

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madrid

Ni las llamadas a la unidad ni las voces de consenso sirvieron de nada. Izquierda Unida optó ayer por la huida hacia delante para cerrar en falso su crisis interna. Los apoyos de última hora dieron la victoria por la mínima a la candidatura de Cayo Lara, un

que ha devuelto al PCE las mieles del triunfo ocho años después de Julio Anguita. Lara llega a la coordinación general con la oposición en bloque del sector Llamazarista, la segunda gran familia que, finalmente, no presentó aspirante y decidió votar en blanco. Una decisión que ahonda la división de IU pese al maquillaje «pluralista» de la nueva dirección ejecutiva de la coalición.

Cayo Lara, coordinador general de Castilla-La Mancha, recibió el 55% de los apoyos del Consejo Político Federal, máximo órgano de dirección que tuvo que nombrar al nuevo líder tras la falta de acuerdo en la IX Asamblea hace un mes. De los 167 miembros acreditados, 92 votaron por él, 29 lo hicieron por el otro candidato en liza: el senador catalán Joan Josep Nuet, de la tercera vía (el 17,3% del total), y 46 compromisarios votaron en blanco (el 27,5%), más o menos el número de representantes del sector Llamazarista, que se había impuesto en 2004 con el 49% de los apoyos.

Lara se mostró conciliador con sus oponentes y dio el pistoletazo de salida a un «nuevo tiempo en IU, sin que eso signifique dilapidar el tiempo anterior». Por ello, manifestó su deseo de que las viejas heridas internas «vayan cicatrizando cuanto antes» para que la coalición pueda preocuparse de los problemas de los ciudadanos y ofrecer un «sólida» alternativa política al proyecto económico neoliberal «fallido» que defienden PSOE y PP. La respuesta a la crisis protagonizó casi toda su alocución, que conforme fue aumentando de temperatura hablo de una huelga general en caso de que las cosas «continúen así». Se trataría, dijo, de una propuesta pacífica y masiva porque «ya es hora de pasearnos a cuerpo», ya que «sólo se cumplen los derechos de los ricos» que han llevado a la «quiebra» a miles de trabajadores y familias.

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