| Crónica | Balance negro |
Violencia machista: un túnel con niebla tras las 70 muertes del 2008
Dos grandes asignaturas siguen pendientes en España: la educación igualitaria preventiva y las medidas específicas para inmigrantes
madrid
Cuesta creer que el túnel de la violencia machista tiene salida cuando el último balance anual vuelve a saltar la barrera de 70 mujeres asesinadas. Pero, sin embargo, se vislumbra alguna luz entre esa trágica niebla que oscurece el camino abierto hace cuatro años por la Ley Integral contra la Violencia de Género y que empapa de desánimo el creciente compromiso ciudadano frente a esa lacra social. Las 400 denuncias diarias por malos tratos (16% más que en 2007) y las 25.000 condenas anuales a agresores (dos de cada tres sentencias dictadas, que llegan al 83% en los juzgados específicos) confirman que la nueva legislación ofrece resultados y que muchas víctimas se apoyan en sus recursos. Pero tantos asesinatos...
Hay, pues, niebla densa en el túnel de la violencia de género. Y ello exige un análisis sereno y autocrítico de todo el escenario social -”desde una clase política encantada con la bronca hasta unos medios de comunicación cada vez más proclives al morbo-” para identificar asignaturas pendientes, retos insalvables y propuestas de futuro. Setenta asesinatos machistas son 70 fracasos colectivos, irreversibles.
La educación igualitaria es la gran baza preventiva de futuro y la gran olvidada en medio del brutal eco de los crímenes. Pero no debería descuidarse, máxime cuando, como alerta el sociólogo Javier Elzo al recoger
en su último libro, hay un auténtico «revival del machismo» en ámbitos juveniles. Si a ello se le suma que «lo que leen chicos y chicas son dos mundos» que reflejan «la misma carga ideológica sexista que se transmite en tres generaciones a través de preferencias de lectura», no es difícil concluir, como hace el experto, que «el sexismo tiene una larga vida por delante».
La necesidad de un Plan específico para la atención y prevención de la violencia de género en inmigrantes, prometido en las últimas semanas por el Ministerio de Igualdad, se ha hecho urgente tras superar el 44% las víctimas extranjeras, un porcentaje que cuadruplica su tasa poblacional. El trasfondo habitual, como apunta la vicepresidenta de la Comisión de Igualdad de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP), María José Catalá, es de falta de apoyo familiar y social, dependencia económica, creencias que apuntalan la desigualdad como «normal», barreras idiomáticas y desconocimiento de las leyes y recursos de las víctimas.
Un grave aislamiento que, como remacha el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, pone las cosas más fáciles a los «hombres dispuestos a aprovechar esa vulnerabilidad» para maltratar y «someter» a sus víctimas. Además, el recurso machista a ese «argumento habitual que es la violencia» también es frecuente cuando las inmigrantes asumen con más rapidez que sus parejas los principios igualitarios de la sociedad española y «no están dispuestas a aceptar esa dominación» patriarcal. En la cifra tan alta de víctimas extranjeras también influye, según Lorente, un dato: el porcentaje de hombres inmigrantes en la franja de edad con más homicidios (20-45 años) es superior al de españoles, 68% por 46%, aunque un 5% de las asesinadas lo son por nacionales.