Condenan a seis meses de cárcel a dos mossos por romper el brazo a un detenido
barcelona
Dos agentes de la policía autonómica de Cataluña deberán cumplir condenas de cárcel de seis meses cada uno por romper el brazo a un detenido, cuando intentaban esposarlo en un calabozo de la comisaría barcelonesa de Les Corts. La Audiencia Provincial de Barcelona les considera culpables por lesiones, aunque les absuelve del delito de torturas. Otros dos mossos que estaban acusados por este caso han sido exculpados.
El suceso ocurrió en 2006 y fue uno de los que motivaron la instalación de cámaras de vigilancia en las comisarías de los Mossos d-™Esquadra un año después para prevenir casos de abuso policial. En la sentencia conocida ayer, que impone a los procesados el pago de una indemnización de 111.729 euros a la víctima, los jueces consideran probado que los condenados utilizaron una fuerza «desproporcionada» y medios de inmovilización «brutales para el entender de cualquier ciudadano medio» durante la noche del 28 de abril de 2006, cuando Aliou B.D., joven senegalés, empezó a alterarse, a gritar y a golpear los barrotes de la celda en la que permanecía detenido.
Intento frustrado
Al verlo, un cabo de los Mossos d-™Esquadra se acercó a él e intentó tranquilizarlo. Como no lo conseguía, el agente le ordenó que se colocara de espaldas a los barrotes para esposarle, pero como no le obedeció, entró al calabozo con un compañero y ambos intentaron reducirle con la ayuda de otros dos agentes. En el forcejeo para lograr su inmovilización, los cuatro cayeron al suelo y consiguieron reducirle. Eso sí, un agente le cogió por el brazo derecho, otro le pisó «fuertemente» el brazo izquierdo y el último le sujetó las piernas.
El tribunal entiende que los dos primeros mossos «aplicaron una fuerza excesiva sobre el brazo izquierdo del detenido a modo de palanca», y le rompieron el húmero en tres fragmentos, tal y como le diagnosticaron los médicos que le atendieron. La Sala no duda de que Aliou B. D. se rompió el brazo en comisaría, pero reconoce en la sentencia que no le ha dado total credibilidad, pues el joven aseguró que recibió «una lluvia de golpes muy fuertes» por parte de diez agentes, cuando en el calabozo no cabe tanta gente.