| Crónica | Jornada trágica |
Doce víctimas mortales en 24 horas
Con rachas de viento próximas a los200 kilómetros por hora y olas de 20 metros, el temporal se cebó con Galicia, el País Vasco y Cataluña

Barcelona fue una de las zonas más castigadas. En la foto, un pino caído junto a la Sagrada Familia
vigo/madrid
Doce vidas se cobró el implacable temporal que barrió media España en la madrugada y la mañana del sábado. Se cebó con Galicia, el País Vasco y Cataluña, pero también afectó a otras áreas de la costa del Mediterráneo. Las rachas de viento rozaron los doscientos kilómetros por hora y las olas llegaron a superar los veinte metros en puntos del litoral cantábrico donde se mostró como ciclón. El viento arrasó el tejado de un complejo deportivo y causó la muerte de cuatro niños y heridas a otra veintena en Cataluña. Un guardia civil, un marinero y un anciano perdieron la vida en Galicia. También en Cataluña dos hombres murieron aplastados por árboles que tumbó el vendaval. Otro murió en Alicante al caerle encima un muro derribado. En parecidas circunstancias había muerto el viernes una mujer en Barcelona. Y anoche en Burgos murió al mujer al desplomarse una puerta.
Tras su virulento y mortal zarpazo, el temporal se apaciguaba paulatinamente en la tarde del sábado y devolvía cierta calma a la mitad norte de la península donde dejó, además de los doce muertos y decenas heridos, una estela de destrucción.
En la comunidad gallega hubo que lamentar tres muertes. En Burela (Lugo) un sargento de la Guardia Civil de Tráfico moría aplastado por un árbol. Ocurrió a las cuatro y media de la madrugada, cuando el agente, de 53 años y que se había sumado voluntariamente a un dispositivo especial, trataba de regular el tráfico y dejar expedita la vía, obstruida por la caída de otros árboles a causa de vientos de más de 150 kilómetros.
En la localidad de Vilalba, también en Lugo, fallecía un aciano en el incendio de su casa a causa de un cortocircuito. Manuel Carreira, de 82 años, murió calcinado. Los indicios apuntan a que el temporal fue la causa del cortocircuito.
Un marinero portugués murió también en Galicia tras ser evacuado junto a cinco compañeros del mercante luso Braga, naufragado en una mar endiablada con olas de diez metros a 77 millas al norte de A Coruña. El marinero fallecido pudo ser víctima de un ataque cardiaco.
Árboles y muros
Otros dos árboles tumbados por el viento se cobraban la vida de dos varones en Cataluña. Uno murió en la Palma del Cervelló, en Barcelona. El hombre trataba de ayudar a los ancianos de una residencia muy castigada por el viento. Había detenido su automóvil ante el centro y al bajar del vehículo fue aplastado por un pino. El otro fallecido es un hombre de 69 años que estaba en su finca de Abrera, también en Barcelona. Murió al instante, aplastado por un árbol de grandes dimensiones.
En el municipio alicantino de Aigües de Busot murió otro hombre de 51 años al caerle encima un muro.