| Reportaje | Un sitio para los mayores en la ciudad |
Autonomía dentro del entorno
El proyecto, que creará 100 plazas de estancia temporal, régimen ambulatorio y centro de día, se adapta a «quienes quieren estar en casa pero necesitan una atención de calidad»

Valcarce, en el centro, muestra las recreaciones virtuales del proyecto ante el subdelegado de Gobie
león
El Centro de Referencia Estatal de Buenas Prácticas para Personas Mayores Dependientes, inserto en la Ciudad del Mayor, no será un geriátrico. Ni una infraestructura tipo. Sino «un centro intermedio en el que las personas puedan llegar por la mañana, recibir rehabilitación, terapia ocupacional, cuidado personal, alimentación o mediación y, al final de la tarde, regresen a su hogar», como explicó Valcarce, quien expuso que el modelo de intervención se ajusta a «las nuevas necesidades» de una población mayor que «quiere estar en su casa pero necesitan una atención de calidad».
La idea se reparte dentro del edificio, que supera los 2.400 metros cuadrados, con dos plantas, dividida en cuatro zonas: de recursos, con despachos y departamentos para profesionales; de tratamientos, con salas de rehabilitación y de terapia ocupacional; de alojamientos temporales, con habitaciones, salas de estar y cocina; de servicios generales, con salas polivalentes, salas de estar y reposo, cafetería, biblioteca, salón de actos y sala de televisión. Unas áreas que se contextualizan en el exterior con un espacio de estancia y juegos, como petanca o bolos, y un tramo ajardinado en el que se conjugan la senda para pasear con los descansos de sombras.
Todo este reparto modular de la edificación permite que se puedan aunar los servicios de promoción de la autonomía personal, donde se desarrollarán los programas de rehabilitación funcional y cognitiva, programas sociosanitarios, programas de entrenamiento en actividades básicas de la vida diaria, las actividades de ocio y los programas de atención psicosocial; con los servicios complementarios y de apoyo a las familias, tales como los planes formativos, los servicios de respiro, información y asesoramiento o, incluso, las áreas de podología y peluquería.
Dos patas del esquema organizativo que se complementan con los servicios de atención diurna y de alojamiento temporal. El centro, en función de las necesidades de cada usuario, divide estas prestaciones en asistencia continua: diaria y durante la totalidad del horario de atención; parcial: flexible tanto en la frecuencia de la como en el horario; puntual ambulatoria: centrada en actividades puntuales de rehabilitación, fisioterapia o servicios sociosanitarios; temporal: para personas mayores que necesiten atención en horario nocturno o en periodos cortos; y de fin de semana: en la que se potenciarán los programas de ocio y actividades.
Para poder optar a estos servicios de centro de día, estancia temporal y régimen ambulatorio, que conllevan transporte y manutención, los usuarios deberán ser «personas mayores en situación o en riesgo de dependencia que por su situación funcional, tanto personal como familiar, sean susceptibles de obtener una mejora en su calidad de vida», según el documento elaborado por el Gobierno, que fija tres requisitos para la obtención de una de las 100 plazas: «superar los 50 años, presentar situaciones de dependencia crónica o reversible (derivada de discapacidad física) y disponer de un apoyo social suficiente que garantice la adecuada permanencia en el entorno, sin ser excluyente el hecho de vivir solos».