Diario de León

La Asamblea de Madrid crea una comisión sobre el caso y el partido suspende su actuación

Rajoy y Aguirre intentan tapar la crisis con una investigación externa al PP

Muchos dirigentes abogan por realizar una «limpieza a fondo» para afrontar las citas electorales

Publicado por
Magis Iglesias
León

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La solución que han encontrado Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy para cerrar la crisis de los espías amenaza con abrir nuevos frentes internos. La presidenta de la Comunidad de Madrid anunció ayer que aceptará la apertura de una investigación en el seno de la Asamblea de Madrid y, pocas horas después, la secretaria general del PP, Dolores Cospedal, comunicó la suspensión de la información interna que instruía a la espera de las conclusiones parlamentarias y las diligencias judiciales que se siguen en el Juzgado de Instrucción número 47 de la capital. El pacto de no agresión en la cúpula «popular» para tapar el escándalo no convence a muchos dirigentes «marianistas», que siguen demandando a su líder medidas ejemplares para limpiar la imagen del partido, responsabilidades políticas y entonces, el PP «actuará de forma inmediata». «Es difícil que un partido llegue a donde no llega un juez», dijo, y concluyó que «lo más coherente» es suspender las actuaciones internas y dejar trabajar a los órganos parlamentario y judicial.

Responsabilidad o debilidad

El acuerdo entre Rajoy y Aguirre para dar por zanjado el escándalo provocado por las denuncias de espionaje no convence a todos los dirigentes del partido. Los diputados más jóvenes siguen reclamando una «limpieza a fondo» y «medidas ejemplares» para poder afrontar las tres convocatorias electorales que se celebran este año. Atribuyen a la debilidad de su líder el acuerdo de no agresión con la presidenta de Madrid y se muestran convencidos de que la maniobra no servirá para liberar la tensión política que afecta a sus siglas e impide que llegue a los ciudadanos el mensaje de oposición y el discurso de alternativa económica de los populares frente a la crisis. Arguyen que el PP de Madrid, gracias a su mayoría absoluta, controlará los resultados de la investigación parlamentaria y no servirá para despejar ante la ciudadanía las sospechas de espionaje.

En fuentes cercanas a la dirección nacional explican que el líder actuó «con responsabilidad» ante la actitud «suicida» que atribuyen a Aguirre. «Era ella la que tenía que tomar medidas (cesar a sus consejeros) pero como no estaba dispuesta a hacerlo Rajoy no podía hacer nada», explican. Otros dirigentes defienden «la templanza» del presidente «popular» y aseguran que, de haber mantenido su órdago ante la jefa del gobierno de Madrid, «se habría llevado el partido por delante».

Fue en el Foro Abierto del PP, el domingo 25 de enero, cuando Rajoy se comprometió a llegar hasta el final para mantener unido el partido «pase lo que pase». Pero el presidente de los «populares» tiró la toalla apenas dos días después cuando un diario nacional desveló supuestas presiones del tesorero del partido al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, para la adjudicación de contratos, además de denunciar la existencia de dossieres en manos de Álvaro Lapuerta, el veterano político que llevó las finanzas del partido en las últimas dos décadas.

Situar en la picota de la bronca interna a los encargados de gestionar la financiación del PP hizo saltar todas las alarmas en la organización. Así fue como, el pasado miércoles, la dirección nacional daba por fracasado el proceso interno abierto por Cospedal y que tanto incomodó a la presidenta madrileña.

La ofensiva de Aguirre y su tajante negativa a cortar cabezas, como pretendía Rajoy, dio al traste con todo intento de regeneración interna por el momento.

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