La presidenta de Madrid cree que «los socialistas tienen un largo historial de espionaje político»
Aguirre: «El PSOE alimenta el caso de los espías para ocultar la crisis»
El Pleno de las Cortes madrileñas trató el escándalo antes de la apertura hoy de la comisión especial

Esperanza Aguirre, en el patronato del Museo del Pardo, antes de acudir a las cortes autonómicas
madrid
En vísperas de que se constituya la comisión de investigación en la Asamblea de Madrid, Esperanza Aguirre estrenó este jueves una nueva línea defensiva en la crisis que afecta a su gobierno por la supuesta trama del espionaje a políticos.
La presidenta de la Comunidad de Madrid acusó al PSOE de alimentar el escándalo con la intención de desviar la atención de la crisis económica y el crecimiento del paro, al tiempo que negó tajantemente la existencia de pruebas o indicios que impliquen a su gobierno en los seguimientos a cargos de su partido. «Ustedes tienen una larga historia de espionaje político», reprochó a los socialistas.
En respuesta a preguntas de la oposición en la sesión de control al gobierno de Madrid, Aguirre arremetió contra el PSOE y sacó a relucir las escuchas ilegales detectadas en los años 90, por las que tuvo que dimitir el entonces ministro de defensa Narcís Serra. Recordó también el espionaje telefónico al secretario de Organización del PSOE, José María Benegas, cuando se refirió a Felipe González llamándole «dios».
«Su partido tiene como seña de identidad el espionaje político», le dijo a la portavoz socialista en la Asamblea, Maru Menéndez, e insistió en la renuncia de Serra «por espiar, del Rey abajo, a todo el mundo». También endosó a los socialistas el seguimiento al ex empresario y diputado del PP Manuel Pizarro en junio de 2007, al tiempo que mencionó la causa abierta en un juzgado porque «escucharon los teléfonos del PP de Madrid».
«Nosotros no tenemos nada que ocultar», dijo, y explicó que aceptó la comisión de investigación para arrojar luz sobre la supuesta trama. La presidenta insistió en negarlo todo, aseguró que el periodista autor de las informaciones sobre los seguimientos a políticos rechazó la vinculación del espionaje con el gobierno de Madrid, argumentó falta de pruebas e indicios sobre las implicaciones políticas en la comunidad y volvió a señalar a los socialistas como culpables del escándalo. «Gracias a informaciones no contrastadas, una parte de la opinión publicada, que no la opinión pública, se ha distraído de la crisis económica», denunció, y dijo que así el PSOE logró desviar la atención de «un Gobierno que manda al paro a 7.000 trabajadores diarios». «El Gobierno y el PSOE -”recalcó-” tiene interés en realzar la supuesta trama para evitar que se hable de la crisis».
Aguirre insistió en limitar el escándalo a las informaciones publicadas por El País , al que no citó pero sí aludió al hablar de las «18 portadas nacionales» en las que se acusaba a la Comunidad de espiar, algo que «desmintió su autor a la salida del juzgado». Reiteró así su tesis de que no hay indicio alguno de que los dossieres publicados respondan a hechos reales, a diferencia del presidente del PP, que reconoce la existencia de los informes publicados.
Según esta versión, se trata de «rumores elevados a categoría de titular» cuando, en realidad, «no hay nada de nada», como afirmó el portavoz adjunto del PP, Juan Soler.