Diario de León

El PP exprime el resentimiento de PNV y CiU contra el presidente Rodríguez Zapatero

El PSOE negocia contrarreloj para evitar una derrota en el Congreso

Los nacionalistas rechazan una «pinza» duradera con el PP para inquietar al Gobierno

La aritmética cobra su máxima importancia en el Congreso

La aritmética cobra su máxima importancia en el Congreso

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A. Torices / P. de las Heras
León

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madrid

El PSOE ha activado toda su diplomacia parlamentaria para evitar su primera derrota en el pleno del Congreso. Los responsables del grupo socialista trabajan contrarreloj para formar una mayoría de izquierdas que les permita frenar las dos iniciativas que el Partido Popular presenta ante la cámara y, para ello, mantendrá conversaciones y quizás también reuniones con IU-ICV y ERC y BNG, entre otros, antes del inicio del pleno a las 16 horas. Los siete diputados de estas formaciones le asegurarían los 176 escaños que dan la mayoría absoluta frente a cualquier combinación que pueda alcanzar el principal partido de la oposición.

El PP quiere visualizar la soledad parlamentaria por la que atraviesan los socialistas y el Gobierno desde la noche de las elecciones gallegas y vascas. Para ello, buscan el apoyo mayoritario del pleno a una ley para la integración social de los discapacitados y una exigencia al Ejecutivo para que ponga en marcha un paquete concreto de ayudas a la crisis del sector de la automoción. Su objetivo es simbólico y político. Pretende validar la teoría extendida por Mariano Rajoy de que la derrota del PSOE en Galicia y la pérdida de la sociedad parlamentaria con el PNV marcan el principio del fin de ciclo socialista en España, que se concretará en los próximos meses con una gran derrota en las elecciones europeas.

Los populares saben que la naturaleza y los objetivos de las propuestas que defenderán hoy en el pleno pueden contar con los diez votos a favor de CiU y con los seis del PNV. En el caso de los catalanes, porque hasta ahora han defendido medidas y reformas muy similares, y en el de los vascos porque tienen la indisimulada intención de contribuir lo antes posible a que el Gobierno sufra un revolcón en el Congreso y sea consciente de los problemas que le esperan si se empeña en sacar a Juan José Ibarretxe de Ajuria Enea. La suma de los 16 votos nacionalistas a los 153 del PP les coloca en los 169 que tiene el PSOE, por lo que cualquier ausencia de diputados socialistas o el apoyo a las propuestas populares de otros grupos menores como Coalición Canaria, UPN o UPyD aseguraría su victoria.

Semana a semana

La llave de las votaciones está en los tres escaños de ERC y en los dos de IU-ICV. Si votan con el PSOE, no será derrotado. Si no, aunque se abstengan, podrían dar la victoria al PP. Las conversaciones de los socialistas también pueden extenderse, si es preciso, al BNG.

Los grupos de izquierda no rechazan llegar a acuerdos con el PSOE, pero sí le han dejado claro al grupo mayoritario que no van a ser su «parachoques permanente contra el PP» ni sus socios fijos para asegurarle la estabilidad parlamentaria. Pretenden discutir cada semana y caso por caso qué proyectos del Gobierno apoyan o no y qué propuestas de la oposición están dispuestos a rechazar. Al tiempo, aspiran a que sus apoyos concretos tengan como contraprestación un giro a la izquierda del Gobierno, un final feliz en temas como la financiación para Cataluña y el voto del PSOE para sacar adelante alguno de sus proyectos.

Los socialistas cuentan con la ventaja de que, según fuentes parlamentarias, tampoco los nacionalistas tienen intención de formar con el PP una «pinza» duradera para infligir derrotas sistemáticas al Gobierno. La confianza en que unos y otros hagan un uso responsable de sus votos llevó ayer al vicesecretario general del PSOE, José Blanco, a desdramatizar su cacareada precariedad. «También antes del verano nos cuestionaban siempre porque parecía que no habría mayoría para sacar adelante los Presupuestos y se sacaron; esa es la forma de trabajar», insistió.

Aunque no hará ascos a dar su apoyo al PP en medidas que considere beneficiosas para sus intereses o los del conjunto de la población, CiU no va a cambiar la estrategia con la que inició hace un año la legislatura. No será socio parlamentario del Gobierno, pero está dispuesto a apoyar cualquier ley, decreto o medida gubernamental que favorezca a Cataluña o que sirva para luchar con eficacia contra la crisis y el paro. El PNV apuesta por mantener un comportamiento similar.

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