El presidente de la Junta recalca que la calidad y la exportación deben ser principios irrenunciables para seguir creciendo
Herrera confía en el dinamismo de la agroindustria para que capee la crisis
Genera más de 8.000 millones de euros de producción y cuenta con 3.200 empresas y 38.000 trabajadores

La consejera de Agricultura, Silvia Clemente, y el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera.
valladolid
Cerca de 270 millones de euros de inversión en el último año, 8.000 millones de producción final, 3.200 establecimientos, 38.000 empleos y 56 sellos de calidad conforman los principales datos de la agroalimentación en Castilla y León. El principal sector industrial en la comunidad, que da trabajo, además, a la cuarta parte de los asalariados del ámbito. Estas empresas representan, de acuerdo a los últimos datos, el 30% de las firmas comerciales que exportan en la autonomía y suman el 12% del total de todas las exportaciones.
De esta forma, el sector agroalimentario de la comunidad supone el 10% en España y sitúa a Castilla y León en el tercer lugar entre las autonomías en este campo tras Cataluña y Andalucía. Todos estos datos, reseñados ayer por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, momentos antes de inaugurar el Salón Alimentaria en el Ferial de Valladolid, sustentan «el dinamismo de la industria alimentaria», un sector que tampoco vive ajeno a la crisis por la restricción del consumo, refugiado ahora en un importante porcentaje en las denominadas marcas blancas.
En este sentido, el jefe del Ejecutivo autonómico dijo que el pasado año las industrias presentaron un 16% menos de solicitudes de ayudas a la Consejería de Agricultura y la Junta, que representan un 18% menos de inversión subvencionable. También lamentó las dificultades de estos empresarios para acceder a créditos en estos momentos de crisis. Pese a evidenciar la situación, Herrera mostró su convencimiento de que su «dinamismo» permitirá al sector capear la crisis.
Enfatizó el impulso que la competitividad del sector ha experimentado en los últimos diez años, convirtiéndose en este periodo en «moderno, pujante y cabeza de lanza de la economía en la comunidad, una evolución que se cimenta en la formación, la apuesta tecnológica y la innovación, pero sobre todo, en dos bases irrenunciables: la calidad y la exportación».
Insistió en que la agroalimentación en la comunidad supera el ámbito económico, haciendo referencia a su «gran vinculación con el sector primario». Juntos representan el 12% de la economía autonómica. Su ligazón con el mundo rural, asismimo, resulta vital, teniendo en cuenta que la mayor parte de las empresas de la agroindustria desarrollan su actividad en pequeños y medianos municipios, donde «su papel en el empleo es vital».