Diario de León

«Firmé el acta de repatriación sin saberlo porque estaba todo en turco», asegura Navarro

El general achaca al gobierno turco el error con las víctimas del Yak-42

El responsable de la repatriación asegura que hubo fallos en las entregas y no en las identificaciones

Los tres militares, de espaldas, ante el tribunal que les juzga y que preside Gómez Bermúdez

Los tres militares, de espaldas, ante el tribunal que les juzga y que preside Gómez Bermúdez

Publicado por
Mateo Balín
León

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madrid

El encargado de recuperar y repatriar los cuerpos de los 62 soldados que murieron en el accidente del Yak-42, el general médico Vicente Navarro, culpó ayer a las autoridades turcas de los fallos en la identificación de los militares fallecidos en Trabzon (Turquía) en mayo de 2003. Él fue el primero de los tres acusados en declarar en el juicio que arrancó este martes en la Audiencia Nacional. Ante el tribunal, atribuyó a los forenses turcos la modificación de los datos de 30 cuerpos que resultaron mal filiados y confesó que dio su consentimiento «sin saberlo», por la urgencia de la situación.

El fiscal obligó al general a realizar un pormenorizado relato de los hechos. El general médico echó balones fuera, defendió su labor durante las 28 horas que duraron las identificaciones y aseguró que «en ningún momento» recibió consignas del Ministerio de Defensa para acelerar el proceso. Es más, argumentó que fue él quien comunicó a sus superiores que «todo iba bien», pese a las trabas que, según dijo, pusieron las autoridades turcas y a la falta de traductores, y añadió que decidió acelerar la elaboración de la lista con los datos de los cadáveres «para acortar el tiempo de espera del luto de los familiares».

Aunque admitió que no era «infalible» y que le pudieron «bailar algunos números», el general cargó las tintas contra los médicos turcos y centro su defensa en atribuirles «errores» en la entrega de los cuerpos porque «hubo muchísimas manipulaciones, como cambios de saco, de número o de embalaje. Ahí debe de estar la concatenación (de fallos)», señaló Navarro, antes de admitir: «Hubo errores en la entrega de los cadáveres, no en las identificaciones».

El general médico explicó que los 30 cuerpos cuya identidad no fue acreditada fueron reconocidos siguiendo criterios de «exclusión», de graduación militar y con muestras fotográficas. Por ello, dijo, tomó la decisión de no practicarles pruebas de ADN al ver su «buen estado», pese a que poco después declaró que fueron los médicos turcos quienes se lo impidieron.

Una vez concluido el proceso de reconocimiento, Navarro explicó que las autoridades turcas le urgieron a firmar el acta de los cuerpos. «Firmé sin saberlo porque estaba todo en turco. Si llego a saberlo, ¿cómo voy a firmar?», respondió el militar a preguntas del fiscal Burgos, entre quejas de los asistentes.

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