Pepe el del Popular regresará a España al saber que sus delitos están prescritos

José Pérez Díaz permanece en México, donde fue localizado
efe | veracruz
José Pérez Díaz, conocido como Pepe el del Popular, pidió ayer perdón a las autoridades mexicanas y afirmó que desea regresar a España para «aclarar todo», después de que un juez español ordenara su liberación tras declarar prescritos los delitos de fraude por los que se le buscaba desde 1991.
En declaraciones desde el penal Ignacio Allende, en el puerto de Veracruz, a 400 kilómetros de la capital mexicana, Pepe el del Popular negó haber falsificado documentos oficiales en México, donde se identificaba como Roberto García Gómez, tras huir de España por un fraude de 6.000 millones de pesetas (36 millones de euros, más de 48 millones de dólares).
«Desde luego que sí, con toda humildad, que me perdonaran y me permitieran ir a España», imploró Pérez Díaz al asegurar que obtuvo su pasaporte mexicano y otras identificaciones de este país de manera legal. Con voz tranquila y pausada, pidió ser deportado de manera inmediata para aclarar ante la opinión pública española todo lo sucedido cuando era director de una oficina del Banco Popular en la ciudad de Santander, en el norte del país.
«Espero que se limiten a deportarme, porque los documentos no eran falsificados», reiteró Pérez Díaz, que ha insistido en que no se llevó una sola peseta de España. Sin embargo, dijo estar dispuesto a regresar a este país a hacer frente a cualquier acusación -”si así lo consideran las autoridades mexicanas-” sobre su nueva identidad, con la cual vivió durante 18 años en los estados de México, Querétaro, Puebla y Morelos, en el centro del país.
Recurso del banco
Pepe el del Popular se ganó su apodo tras desaparecer de España y acusarlo la justicia de ser el autor de un fraude de 6.000 millones de las pesetas (36 millones de euros) cuando era responsable de la sucursal del Banco Popular, entidad que ya ha anunciado que recurrirá la sentencia conocida ayer.
Lo detuvieron el pasado 23 de marzo en el céntrico Paseo de la Reforma de Ciudad de México al ir a hacer un trámite a la Embajada de Estados Unidos. La empresa para la que trabajaba, una firma de azulejos de la que era director comercial, le encomendó viajar a una feria en Chicago, lo que motivó que solicitara el visado.