Diario de León

Un guardia civil falleció en mayo del año pasado por un coche-bomba

La Audiencia procesa a Martitegi por el ataque mortal de Legutiano

El etarra arrestado el sábado llevó la furgoneta cargada de amonal a las puertas del cuartel

Publicado por
Melchor Sáiz-Pardo
León

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madrid

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz procesó ayer al jefe militar de ETA, Jurdan Martitegi, detenido el sábado en Francia, y a otros cuatro terroristas más por el atentado el 14 de mayo del año pasado contra la casa cuartel de la de la localidad alavesa de Legutiano que costó la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón. El magistrado imputa a Martitegi y a los terroristas Arkaitz Goikoetxea Basabe, Aitor Kotano Sinde, Eneko Zarrabeitia Salterain e Iñigo Gutiérrez Carrillo sendos delitos de asesinato terrorista, lesiones, estragos terroristas y robo de vehículos, entre otros cargos.

Santiago Pedraz considera que hay suficientes pruebas para acusar a todos ellos de haber participado en aquel atentado cuando pertenecían al denominado comando Askatu Haizea (Liberad al Viento) que fue desarticulado por la Guardia Civil el pasado julio con la captura de su responsable, Goikoetxea. Martitegi había abandonado ese grupo para integrarse en la dirección de ETA sólo semanas antes.

La furgoneta, una Citröen Berlingo robada el 17 de abril del 2008 en la localidad francesa de Saint Bonnet, fue entregada en Francia por Kotano a Zarrabeitia y Gutiérrez. Ambos trajeron el vehículo, ya con matrículas falsas españolas, hasta el País Vasco, donde se lo entregaron al propio Martitegi. La noche del atentado, el hasta ahora jefe militar de ETA condujo la furgoneta acompañado por Goikoetxea, que conducía a su vez un Peugeot 306 robado en Bilbao. Minutos antes de las 03:00 horas de la mañana Martitegi abandonó la camioneta cargada de amonal y reforzada con nitrometano a las puertas del cuartel, donde Piñuel hacía guardia.

El cabecilla terrorista se introdujo en el Peugeot 306 segundos antes de que la bomba estallara. Luego Martitegi y Goikoetxea abandonaron el coche en el Alto de Urkiola, ya en la provincia de Vizcaya, prendiéndole fuego para borrar huellas.

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