Diario de León

El Gobierno negocia resoluciones con las minorías para evitar más daños a la imagen de Zapatero

El PSOE busca apoyos que eviten su soledad en el debate sobre la nación

El Grupo Socialista quiere evitar un nuevo revolcón parlamentario como el que generó el PNV

El portavoz socialista José Antonio Alonso conversa con Rodríguez Zapatero en una imagen de archivo

El portavoz socialista José Antonio Alonso conversa con Rodríguez Zapatero en una imagen de archivo

Publicado por
Paula de Las Heras
León

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madrid

El debate sobre el estado de la nación no se puede convertir en una sesión parlamentaria que vuelva a poner en evidencia la soledad del Gobierno. Esa es la consigna que mueve a la dirección del grupo socialista en el Congreso de los Diputados, tras haber sufrido su primera derrota en el hemiciclo el pasado martes. El portavoz de la formación en la cámara baja, José Antonio Alonso, ha convocado este martes a su núcleo duro para organizar una ofensiva de negociación con los grupos minoritarios que permita a José Luis Rodríguez Zapatero salir airoso de esta cita; una jornada en la que deberá hacer balance de su año más difícil al frente del Ejecutivo. La idea, según fuentes gubernamentales, es aprovechar la semana sin pleno para buscar con denuedo apoyos a una nueva iniciativa económica, que será votada como resolución, destinada a «contener la destrucción del empleo y anticipar la recuperación del crecimiento».

El punto de partida resulta poco halagüeño. Los grupos parlamentarios llegan al debate, los días 12 y 13, molestos por el modo en que se dio a conocer la fecha de su celebración. No se enteraron, como suele ser habitual, por una llamada gubernamental ni por el protocolario comunicado que el ministerio de la Presidencia debe remitir a las Cortes, sino por un anuncio de prensa. Se trata de una cuestión anecdótica pero el hecho de que la mayor parte de las formaciones con representación en la cámara baja decidieran hacer casus belli y amenazaran con vetar el calendario previsto da una pista de cómo está el patio. Aún así, en la dirección socialista aseguran que hay margen para llegar a acuerdos, incluso con los más reticentes, como Convergència i Unió.

La aritmética no es nada sencilla. En lo que va de periodo de sesiones, desde que el PNV se convirtió en el grupo más fiero de la oposición, el PSOE ha tenido que tirar del ala izquierda de la cámara para sacar adelante sus propuestas. La fórmula es válida para iniciativas de contenido social, pero son muchos los dirigentes del partido que en lo económico querrían contar con los nacionalistas, más próximos, dicen, a sus posiciones. Y el deseo del Gobierno, según afirman fuentes cercanas a presidencia, es aprovechar el debate sobre el estado de la nación para hacer política económica, echar mano, una vez más, del gasto público y sumar un nuevo proyecto al plan E -”el nombre con el que Zapatero bautizó la suma de medidas que ya se han tomado para hacer frente a la crisis y que han comprometido más de 40.000 millones de euros-”.

El inicio de las negociaciones con los grupos coincidirá con la celebración del Consejo de Ministros extraordinario en el que el Ejecutivo pretende revisar estas actuaciones, el miércoles. En principio, no está previsto que en esta atípica reunión se apruebe nada original. Más bien, según justifican en La Moncloa, se trata de evaluar si el trabajo realizado está siendo efectivo. Y se da por hecho, incluso, que habrá que hacer «correcciones» en algunas de las líneas que están en marcha.

No, dicen, en el desarrollo del fondo estatal de inversión local que, a juicio del Ejecutivo, está funcionando muy bien a pesar de que de momento sólo se hayan creado 57.000 nuevos empleos de los 300.000 vaticinados.

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