Francotiradores, helicópteros y agentes de cuatro cuerpos
Bilbao fue ayer una ciudad blindada. Desde primera hora de la mañana agentes de la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Erzainza y la Policía Local de la capital vizcaína tomaron la villa para garantizar la seguridad durante los funerales de Eduardo Antonio Puelles que presidieron los Príncipes de Asturias y a los que asistieron numerosas autoridades nacionales y autonómicas.
El despliegue de protección en el centro de la ciudad fue extremo y, en cierta forma, inédito por el alto grado de coordinación entre los cuatro cuerpos policiales, que actuaron de manera simultánea. El operativo, en lo sustancial, se mantuvo por la tarde, durante la manifestación que recorrió buena parte de la ciudad en señal de condena y repulsa por el crimen etarra.
La zona entre el Ensanche, Abando e Indautxu, colindante al Museo Guggenheim, fue prácticamente acordonada, con agentes de la policía autonómica.