Análisis | A. CABALLERO
Blanco y en botella
El juego semántico del ministro alimenta las dudas de León
El Senado albergó el lunes la comisión de comunidades.
Parece que José Blanco ha perdido el norte y va a casa a buscarlo. Gallego ejerciente, de los que se pueden encontrar en medio de la escalera, tira de brújula imantada para desplazar las leyes de la geografía, la gravedad y la historia. «Ourense será el nudo ferroviario más importante del noroeste», ha dicho. Quién sabe, quizá quiso pronunciar nodo o, a lo mejor, resulta que todo es un gran juego semántico del PSOE, que durante la campaña electoral repitió como un mantra/eslogan el concepto de que León sería el centro del noroeste. Aquí, visto los resultados, sirvió; puede que allí, donde el actual ministro dirigió la estrategia socialista de los últimos comicios autonómicos con infausto recuento, les sirva en el futuro. «Lo importante es el concepto», que repetía Manuel Manquiña en su inmortal personaje de Pazos de la película Airbag .
El problema no está en que el ministro de Fomento haya querido hacer un guiño a su tierra, sino la forma en la que se sustanciará ese concepto y el efecto que desencadenará en la provincia leonesa. Todo lo que vaya para allí pasará por aquí, se puede pensar, aunque van muchas veces que por la provincia al final no pasa nada.
Por si acaso, en León, se palpan las carnes los políticos, los empresarios y los sindicatos mientras miran de reojo el avance de las gestiones para la creación del centro de control de la circulación del AVE del noroeste peninsular -”que hubo que pelear con Valladolid-” y el asentamiento de la plataforma logística que, unida al polígono ferroviario, generará en Torneros un área industrial de más de 2 millones de metros cuadrados con un potencial de 3.000 empleos, según los cálculos estatales. Los dos proyectos están en tramitación, pero en estos lares ya se sabe que cuando al lobo se le ven las orejas es porque ya ha empezado a roer los tobillos.