Diario de León

El Ayuntamiento pretendía que Alique «retocara» su Ordoño para hacer el Alfonso

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La idea municipal de rendir tributo a Alfonso IX «reciclando» el fallido proyecto de Ordoño II contó con la rápida y rotunda negativa del propio escultor, quien adujo las grandes diferencias que separan a ambas personalidades. Un rey belicoso y pleno de fortaleza y madurez en el caso de Ordoño, frente a un monarca joven pero centrado en la diplomacia y las leyes, en el caso de Alfonso.

El caso recuerda, salvando las distancias, a uno de los primerísimos artículos que el añorado Victoriano Crémer escribiera en Diario de León, Camoens de mi vida . He aquí un extracto, centrado en el momento en el que un comité portugués se dirige a un escultor para encargarle un busto del escritor Luis de Camoens pese a no contar con dinero sufiente:

«-¦-”¿Nos podría hacer usted un busto de Camoens?

-”¡Ya lo creo!

-”Pero modesto, ¿sabe? Queremos un busto modesto porque, en confianza, no tenemos más que dos mil pesetas para todo.

-”Pues con 2.000 pesetas no le hago yo ni una peana al busto de Vasconcellos.

-”¡Mire que es un compromiso nacional!... ¡Mire que nos arrastran si el busto no aparece! (El escultor medita un momento)

-”Bueno (dice al fin), ¿A ustedes les dará lo mismo un busto cualquiera? Yo tengo ahí, en el taller, un busto. Es un retrato que me encargó un cónsul del Paraguay y luego no quiso pagármelo porque dijo que no le había puesto guantes ¡Guantes a un busto!.. ¿Dónde se los iba a poner?... ¿En la nariz?

-”¡Veamos, veamos el busto!

El comité delibera y acuerda que el cónsul de Paraguay, con ligeros retoques, podría hacer un Camoens muy decente.

-”Pero ¡Camoens era tuerto! dice amargado el presidente.

-”¡No importa! Ahora mismo le pego un martillazo en un ojo. ¿De cuál era tuerto? ¿Del derecho? (El comité se queda perplejo y se pone a deliberar)

-”No sabemos de cuál, señor escultor, pero eso es lo mismo. Bórrele usted el ojo que le haga más gracia...».

Afortunadamente, y a diferencia del protagonista del genial artículo de Crémer, en este caso los escultores Ángel Muñiz Alique y su hija Marta Muñiz han optado por ser profesionales y empezar de cero. Aunque les sea mucho más gravoso.

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