Blanco reclama al PP que «se relaje» y vuelva «a la cordialidad institucional»
La dirección socialista asegura que la «política de tierra quemada» de la oposición perjudica la imagen de España; el ministro ironiza sobre el «síndrome del espía»

Blanco recibió a una comisión de Estados Unidos que analizará el AVE español.
El Gobierno recomendó ayer a Mariano Rajoy que «se relaje». El irónico consejo del ministro de Fomento y vicesecretario general del PSOE, José Blanco, fue la única respuesta del Ejecutivo a las duras palabras pronunciadas el día anterior por el presidente del PP, quien señaló a Zapatero como «el responsable» de la «inquisición» que desde las instituciones del Estado trata de laminar al principal partido de la oposición y le exigió «explicaciones convincentes» e inmediatas para sucesos como los ocurridos con los detenidos populares en Mallorca.
Las palabras de Blanco son el aperitivo de la respuesta oficial que este jueves dará el Gobierno al PP, al término de un Consejo de Ministros extraordinario centrado casi en exclusiva en temas económicos. La vicepresidenta De la Vega, se negó ayer a comentar las acusaciones de Rajoy durante su visita a Coslada (Madrid) y emplazó a los periodistas a acudir a la rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete.
El Gobierno, hasta el momento, ha apostado por el tono comedido y casi de desdén en su respuesta a la avalancha de imputaciones de uso partidista de la Justicia y la Policía y de espionaje ilegal a la oposición recibidas desde los dos principales líderes populares, sólo roto por el ministro del Interior, que calificó de «infamia gravísima» y «rotunda falsedad» estas acusaciones.
La pauta la marcó el viernes Zapatero cuando, en respuesta a las acusaciones de «Estado policial» de la secretaria general del PP, Dolores Cospedal, se limitó a pedir «sentido de la responsabilidad» y a decir que la oposición «sabe que, afortunadamente, tenemos una Justicia que funciona conforme a los criterios del estado de derecho». «Deseo quedarme ahí», concluyó.
Después de que Rajoy colocase el martes las relaciones entre el PP y el Ejecutivo al borde la ruptura, pusiese al rojo la temperatura política y sonasen tambores de profunda crisis institucional, Blanco optó ayer por el humor y la retranca para rebajar la tensión. Aprovechó un encuentro oficial con autoridades de transportes estadounidenses para darle «una buena recomendación» a Rajoy, «que se relaje, que disfrute de las vacaciones, porque sale de vez en cuando del chiringuito y hace una declaración exagerada».
El ministro de Fomento cree que los populares padecen el «síndrome del espionaje» porque, «como se espían entre ellos, creen que el resto del mundo hace lo mismo».