El debate sobre el estatuto de Cataluña envenena el futuro del TC
El tribunal camina hacia dos años de interinidad sin que PP y PSOE tengan intención alguna de renovarlo
Los continuos retrasos del Tribunal Constitucional a la hora de dictar la sentencia que resolverá el recurso del PP contra el estatuto de Cataluña tienen como efecto colateral que se eternice la situación de provisionalidad en que vive y trabaja el pleno de esta corte de justicia.
Un tercio de los miembros del tribunal, entre ellos la propia presidenta del máximo intérprete de la Carta Magna, llevan desde diciembre del 2007 a la espera de la renovación, tras haber agotado su mandato de nueve años, y todo apunta a que pueden alcanzar el segundo aniversario de interinidad sin que PP y PSOE hayan llegado a acuerdo alguno para impulsar su sustitución por el pleno del Senado, según las fuentes políticas consultadas.
El motivo oficial de la no renovación de los puestos es el desencuentro existente entre los dos grandes partidos desde septiembre del 2008 a la hora de pactar el nombre de los cuatro nuevos magistrados a elegir, pero es un secreto a voces que la verdadera razón de la parálisis es que ninguno quiere variar la actual composición de la sala que delibera desde hace año y medio sobre el -˜estatut-™. En el caso del PSOE ante el riesgo cierto de que el nuevo tribunal tuviese que retomar el debate del recurso casi desde el principio y en el caso del PP porque los cambios romperían el actual empate entre magistrados progresistas y conservadores en favor de los primeros.
Los diez magistrados que componen la sala que debate el recurso se marcharon de vacaciones en los últimos días de julio con el tercer borrador de sentencia sobre la mesa, con numerosos puntos de importancia aún sin acordar.