Francia envía hoy a Txeroki a España para que sea procesado
El ex jefe de los comandos de ETA pasará una semana en Madrid para tramitar cinco de las 21 causas que tiene abiertas

Imagen de archivo de la detención de Txeroki hace ahora diez meses en Cauterets.
Siete años y cinco meses después de su última huida a Francia, Garikoitz Aspiazu Txeroki, vuelve a España. Pero esta vez no regresará con pistolas y explosivos. Llegará engrilletado y custodiado por Interpol. El camarero bilbaíno que llegó a ser el máximo responsable de los comandos de ETA durante casi cinco años será entregado este lunes por las autoridades francesas para comenzar a rendir cuentas ante la Audiencia Nacional por su largo historial criminal. En realidad, sólo serán seis días de procesos burocráticos; de juzgado en juzgado de los tribunales de la calle Génova para notificarle su procesamiento por cinco de las 21 causas abiertas en España.
Sin embargo, el regreso de Txeroki está cargado de significado: es la primera vez que un etarra es trasladado a España antes de que la justicia gala haya terminado de instruir los numerosos cargos contra el detenido. Los responsables de la Audiencia Nacional, sobre todo de la Fiscalía, no ocultan su satisfacción. La entrega del Indio, sólo diez meses después de su captura en la localidad gala de Cauterets, se considera un «éxito judicial» y muestra de la «excelente sintonía» en materia antiterrorista con Francia.
Pero conseguir esta entrega express no ha sido fácil. La Fiscalía se ha volcado en contactos extraoficiales durante meses para convencer al otro lado de la frontera a jueces de instrucción, responsables del Ministerio Público y magistrados del Tribunal de Apelación de París de que era importante traer a España a Txeroki cuanto antes. No sólo por el «efecto psicológico» sino también para acelerar sus procesamientos, ya que su historial criminal en España es muy abultado.
El traslado de Txeroki será responsabilidad de los funcionarios de Interpol-España del Cuerpo Nacional de Policía, que han previsto un operativo de alta seguridad. Los detalles del viaje son secretos y están sujetos a «todo tipo de cambios de última hora», advierten responsables policiales.