El 76,4% de los pueblos que leen con el bibliobús tienen menos de 250 habitantes
Treinta y seis años después de su creación el bibliobús ofrece préstamos en 460 localidades

La bibliotecaria, Olga Ropero, atiende a escolares del colegio rural agrupado de Villaquejida.
Tres de cada cuatro pueblos a los que el bibliobús de la Diputación provincial visita cada mes tienen menos de 250 habitantes. Los libros viajan sobre ruedas en León desde hace treinta y seis años, aunque la primera biblioteca móvil se puso en marcha en Cataluña en los años 30, durante la IIª República.
«A este servicio le pondría un diez. Me gustaría que siguiera y fuera a más pueblos», señala Vitalina Caballero, una vecina de Santas Martas, usuaria del bibliobús desde hace más de una década, y una de las ganadoras del concurso de cocina del bibliobús con su receta de leche frita de calabacín.
«Los bibliobuses tienen como objetivo último suprimir toda discriminación, incluida la derivada del lugar de residencia, en el acceso a la información, el entretenimiento, la formación continuada y la alfebetización digital», subraya el responsable técnico del servicio, Roberto Soto.
Un total de 50.065 volúmenes, incluídos 1.875 audiovisuales y cinco revistas, son ofrecidos por la extensa e intrincada geografía leonesa. El servicio está organizado con seis bibliobuses, cuatro con base en León y otros dos en Ponferrada, a los que dan soporte una plantilla de quince personas.
«Lo fundamental del servicio son las personas que lo usan», señala Olga Ropero, bibliotecaria veterena, que ha vivido todos los cambios en los últimos veinte años y con ellos la despoblación del mundo rural.
Del bolígrafo al portátil. La entrada del portátil en el bibliobús, con su pistola de luz para registrar los préstamos, y el GPS que permite localizar al vehículo desde la web de la Diputación (www.dipuleon.es) son las últimas novedades. Hace un año que los bibliobuses dejaron de apuntar los préstamos a mano.
Ahora están en proceso de informatización los fondos para su integración en el catálogo regional de bibliotecas y el carné del bibliobús es ya idéntico al del resto de las bibliotecas públicas.
Las bibliotecas móviles leonesas llegan a 460 pueblos, de los cuales sólo una docena tienen más de un millar de habitantes y 65 más de 500 habitantes. Hay 373 poblaciones con menos de 500 habitantes, de las cuales 285 cuentan con menos de 250 personas, que suponen el 76,4% de los pueblos que visita el bibliobús.
Con el inicio del curso, el bibliobús recobra el pulso a la puerta de las escuelas. Es martes y hoy la ruta comienza en Villafer, con trece niños y niñas que desfilaron por el vehículo en busca de los libros y las películas favoritas a primera hora de la mañana.
El bibliobús, con Julio al volante, atraviesa el puente de hierro sobre el Esla, en dirección a Villaquejida y llega precedido de su inconfundible melodía de música tradicional leonesa. Las fiestas del Cristo casi han cerrado la escuela, pero la «clientela» más fiel no falta a la cita.
Encarna se lleva en préstamo uno de los libros de la serie Manolito Gafotas , de Elvira Lindo, que leen en familia. Un hombre mayor pregunta por la novela que encargó en la anterior visita y los peques de infantil, acompañados por la maestra, se llevan un buen paquete de cuentos y películas.
El bibliobús realiza cada ruta una vez al mes, de modo que, con los períodos vacacionales, los pueblos reciben una media de diez visitas por lo que los préstamos son más generosos que las bibliotecas convencionales. «Vamos el mismo día de la semana y hemos diseñado un calendario para que sepan cuando toca la parada y también para que la gente nos tenga presente en su vida cotidiana», señala el coordinador.
El siguiente paso en la modernización del bibliobús será poner en marcha un servicio de mensajería a través de teléfonos móviles para avisar de las llegadas. Pero si hay algo que agradece la población es el contacto directo y el asesoramiento bibliotecario: «Si tenemos interés por algún tema especial nos informan muy bien», señala Vitalina, de Santas Martas. Ella tiene muy claras sus preferencias: escritores antiguos y temas leoneses, especialmente de La Cabrera. «Ahora leo La burla, de Pío Baroja», dice esta mujer de 57 años, cuyos hijos e hija de 30, 28 y 23 años también tienen el carné del bibliobús. «Mi hija estudia agrónomos y ha sacado más de un libro para sus estudios», agrega.
La trilogía de Stieg Larsson también triunfa en el bibliobús, al igual que los best seller de novela histórica. «Compramos varios ejemplares para atender la demanda con una cierta rapidez», señala Roberto Soto, pero «tenemos bastantes socios que nunca en su vida han leído una novela, ni les interesa».
Más que novelas. Los libros de salud y cocina están entre los favoritos de mucha gente que lee con el bibliobús. Es el caso de Ambrosio Villán Martínez, de 75 años, uno de los usuarios más antiguos y fieles del bibliobús. Tanto que el vehículo entra en Villarrabines sólo por él. Acaba de entregar un ejemplar de Chumari Alfaro sobre medicina en la cocina y le ha gustado tanto que quiere comprarlo. «Antes nos hacían esas cosicas para quitar los catarros...», señala el hombre al marchar con su paquete de libros para el mes. Es el único lector del pueblo que utiliza la biblioteca móvil leonesa desde que se cerró la escuela.
El bibliobús no pierde la esperanza de ganar nuevos lectores. Y ahora cuenta con el respaldo del programa Leo, una iniciativa de la Junta que viene con un lote de libros debajo del brazo para los recién nacidos. El bibliobús se encarga de distribuirlo en los pueblos.
El mundo rural leonés cuenta con un bibliobús cada 24.000 habitantes, si bien el Ministerio de Cultura aconseja que exista una biblioteca móvil por cada 15.000 personas. Los seis vehículos cubren el 98% de los municipios rurales, pero necesitarían duplicar su flota para llegar a la totalidad de las poblaciones. Eso supondría tener casi tantos bibliobuses como Madrid.
«El bibliobús es hoy por hoy el mejor instrumento bibliotecario, en relación calidad-precio, para llegar al cien por cien de la población», resalta Roberto Soto. De hecho, tres de cada cuatro pueblos se quedarían sin el servicio si se aplicara el corte en los 300 habitantes que, como mínimo, se establecen en algunas provincias para llevar el bibliobús.
Pero las personas que residen en pueblos -"recuerda-" «tienen igual o más derecho a satisfacer sus necesidades de lectura e información a través de un servicio público porque resisten en primera línea de la despoblación, con médico cada dos o tres días, sin tienda»...