Los piratas piden «una gran suma de dinero» para liberar al «Alakrana»
La ministra de Defensa, Carme Chacón, apunta que el secuestro del atunero «puede ser largo», mientras el Gobierno trabaja en varios frentes para su resolución

El general Jaime Domínguez es el comandante del Mando de Operaciones del Estado Mayor.
El secuestro del Alakrana , capturado el viernes con 36 tripulantes, entre ellos ocho gallegos, siete vascos y un andaluz, ha entrado, como se preveía, en una fase de estancamiento, una vez que el buque ha fondeado ante Haradhere, en la costa de Somalia, vigilado de cerca por una fragata española y otra francesa. Es el momento de la estrategia y, según fuentes cercanas a la negociación, los piratas ya han pedido «una gran suma de dinero».
No quisieron precisar la cifra, pero sí que sería más alta que la exigida en abril de 2008 por el Playa de Bakio, un millón de euros, pues el Alakrana es un buque nuevo, botado hace tres años con un coste de 30 millones.
Sobre lo que ocurrirá a partir de ahora la ministra de Defensa, Carme Chacón, apuntó ayer que el secuestro puede ser «más largo» que el del año pasado, que duró seis días. No obstante, horas más tarde y en contraste con estas consideraciones, el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, aseguró que el secuestro sigue «las mismas pautas» que el del Playa de Bakio y que el Gobierno quiere «solventar esta situación lo antes posible».
Al margen de declaraciones políticas, en el plano estrictamente militar el comandante del Mando de Operaciones del Estado Mayor, el general Jaime Domínguez Buj, sólo explicó este lunes que «no se observan movimientos que indiquen cambio de actitud de los secuestradores». La situación, por tanto, es de espera, mientras transcurre en secreto la negociación. Las emisoras de radio de Seychelles hablan de que hay 13 piratas a bordo, pero Defensa no confirmaba este dato por razones de seguridad.
Según Chacón, que no quiere hablar de rescates, la acción del Gobierno se despliega «en todos los frentes, el diplomático, el de investigación, el de inteligencia y el de la presión militar». Es en este último aspecto donde se engloba el arresto de dos de los piratas el sábado, cuando huían hacia tierra. Esta operación, o más bien su anuncio público, causaba ayer cierta intranquilidad entre los marineros españoles de Victoria, la capital de Seychelles, pues temían que irritara a los piratas y empeorara la situación de los rehenes. No obstante, por otro lado, señalaban expertos consultados en Kenia, es una señal de fuerza para los piratas, un aviso de que es posible un ataque, y aumenta la presión sobre ellos para llegar a un desenlace.
En el campo diplomático el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, mantiene contactos con el Gobierno de Somalia, que le ha asegurado su plena colaboración. No obstante, es un país destrozado por la guerra civil desde 1991, fragmentado en zonas de poder de distintos bandos y las autoridades son endebles, a duras penas controla el territorio.
Defensa repite una y otra vez que la prioridad es la seguridad de la tripulación y es aquí donde entra la incógnita de una intervención militar rápida. Es lo que ha hecho, por ejemplo, el Gobierno francés en todos los casos.
Acción europea enérgica. El lendakari Patxi López pidió ayer al presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, una acción más decidida de la Europa comunitaria en la lucha contra la piraterí, así como el relanzamiento de las negociaciones pesqueras con terceros países para la apertura de caladeros alternativos a los ya muy problemáticos de las costas orientales africanas.