El futuro de la misión afgana abre fisuras dentro del Gobierno
Rubalcaba cree que las cosas «no van bien» y en el PSOE surgen voces críticas

El cuerpo del cabo fallecido fue repatriado durante la jornada de ayer.
La muerte del cabo Cristo Cabello en Afganistán ha abierto las primeras fisuras en el Gobierno sobre la viabilidad de la operación militar. El primero en saltar a la palestra ha sido el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ayer admitió que la misión «no está saliendo bien» y se mostró partidario de abrir una discusión sobre el modo de «reordenar» la estrategia de la Otan. El debate llega en un momento delicado para el Ejecutivo, con la izquierda parlamentaria pidiendo el regreso de las tropas y el resto de grupos parlamentarios exigiéndo «más transparencia» ante lo que califican una «situación de guerra».
Hasta la fecha sólo un miembro del Gobierno, la ministra de Defensa, se había referido con tanta contundencia a las dificultades de la misión. Pero este jueves Rubalcaba fue más allá, y sin ambages dialécticos, reconoció que ocho años después de iniciada la operación en Afganistán «es cierto que las cosas se están complicando», y las labores de seguridad y reconstrucción se han enfangado «muchísimo más de lo que imaginábamos todos». El sentir del ministro del Interior coincidió con otro pensamiento extendido entre no pocos dirigentes socialistas.
Admiten que es necesario explicar mejor a la sociedad el despliegue militar en Afganistán. Más si cabe por los «malos tiempos» que corren y la probabilidad de que la situación empeore. Los datos objetivos son irrefutables: la violencia se ha generalizado en todo el país y los insurgentes ya no distinguen banderas. Todas las tropas internacionales son objetivo terrorista y los comicios legislativos de primavera «podrían agravar las cosas», según fuentes del partido gubernamental.