El plan de igualdad exige reformas arquitectónicas en las cárceles españolas
Interior reconoce que las medidas de seguridad y la arquitectura restringen el acceso de las mujeres a medidas de reinserción
La secretaría general de Instituciones Penitenciarias, que dirige Concepción Yagüe Olmos, puso en marcha este año el programa de acciones para la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito penitenciario para paliar la exclusión.
Este plan incluye directrices para adecuar las nuevas construcciones carcelarias a las necesidades de la población femenina. También ve necesario modificar la arquitectura de las prisiones tipo que permitan la separación interior en los departamentos y centros de mujeres para poner en marcha módulos de respeto, programas libres de drogas y una atención específica a perfiles diferentes como padecimientos psíquicos y jóvenes.
En cuanto a las mujeres extranjeras, que es la población predominante en el centro penitenciario de Mansilla de las Mulas, se promueve la cooperación con asociaciones consulares y de inmigrantes para su atención.
El estudio que sustenta el plan de igualdad detecta un déficit en el acceso a las acciones formativas mixtas -”pese a que se produce un aumento del 22 al 27% -” y acciones de inserción laboral de las mujeres demasiado centradas en profesiones tradicionalmente femeninas: peluquería, maquinista de confección industrial, pintor de edificios, cocinera, maquilladora, monitora deportiva, experta en limpieza de inmuebles...
El informe señala que «sufren un justo castigo penal por la transgresión de las normas sociales, pero a su vez son víctimas de una desventaja social que se ceba en los más desfavorecidos».
Asimismo, apunta que las drogodependencias, el castigo penal más fuerte para el delito de tráfico de drogas y la feminización de la pobreza están detrás del aumento de mujeres en las prisiones españolas y particularmente de extranjeras procedentes de países empobrecidos e involucradas en el tráfico de drogas.
El plan contempla un catálogo de medidas internas como estadísticas desagregadas por sexos que permitan conocer la realidad penitenciaria, formación del personal funcionario y puesta en valor de buenas prácticas de algunas cárceles son otras de las medidas.
También quiere promover cambios legales como la reducción de condena en los casos de tráfico de drogas que se acrediten como «actos de supervivencia económica», la atenuación del encarcelamiento para embarazadas y mujeres con cargas familiares y un mayor uso de medios telemáticos de control para que mujeres cumplan condena en el ámbito comunitario.
Las prisiones deben realizar un trabajo específico con mujeres reclusas víctimas de violencia de género y actuar con los agresores encarcelados.