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Paracaidistas de altas horas

Escena de la película «Salvad al Soldado Ryan», protagonizada por Tom Hanks
Hay cosas que uno nunca terminará de entender por más que los años de intimidad con la tele se le acumulen en la espalda (a veces, incluso debajo de ésta). Por ejemplo, las razones que mueven a los canales a programar determinadas cosas en determinados horarios. Telecinco había anunciado con altavoz que iba a estrenar la serie norteamericana Hermanos de sangre , una historia bélica firmada por Steven Spielberg y Tom Hanks (nada menos) y que pasa por ser el producto más caro fabricado hasta la fecha para la televisión. El relato, inspirado en circunstancias reales, cuenta los avatares de una compañía de paracaidistas en vísperas del desembarco de Normandía; aparentemente es un «fleco» derivado de Salvad al soldado Ryan . Basta ver unos minutos para explicarse su coste desorbitado: la recreación histórica es pluscuamperfecta en decorados, máquinas, atuendos y paisajes, y los extras suman muchedumbres. Un producto de fuste, en fin. Pues bien: el estreno tuvo lugar pasadas las doce y media de la noche, y además en sesión doble, de manera que el espectador interesado hubo de mantenerse en vela hasta las tres. Incomprensible. Excluido el acierto extremo de la reconstrucción ambiental (propiamente, una historia rediviva) y la vértebra narrativa del campo de instrucción, Hermanos de sangre ofrece muy poco más: los tipos humanos que ahí aparecen han sido vistos mil y una veces en el nutrido género bélico, y el horizonte de la narración no va más allá de la permanente defensa del derecho norteamericano a hacer la guerra por el bien de la humanidad. Un producto, en fin, para consumo de su mercado interno. Pero es de calidad evidente, y ni siquiera esa limitación justifica que Telecinco lo estrenara a esas horas. Vituperable agresión al espectador.