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La mujer más fatal
? ?armen es otro capítulo coherente del mundo de Aranda, un autor obsesionado con la pasión como perdición. Pero no está a la altura de las grandes películas del director: Celos, Amantes, Si te dicen que caí o Fanny Pelopaja. Carmen es irregular, no acaba de decidirse por ninguno de los caminos que apunta y se pierde en las andanzas montaraces de los protagonistas, con cruces de navajas risibles y en cuevas de estrenos televisión. Ya en Juana la Loca el director se dejaba seducir por cierto esteticismo pictórico y aquí esa sensación se repite. Aranda parece hiptnotizado, en una suerte paralela a la degradación moral de su soldado protagonista. Sólo se centra bien en la adoración profesaa a sus protagonistas femeninas y a sus actrices. La Carmen de Paz Vega, sabiamente dirigida, pasará a la historia por la fuerza de sus primeros planos de mujer fatal y por la iconografía de pantera, de admirable demonio, que la enveulve. Seguro de su poderío, Aranda se atreve a compararla con Rita Hayworth en la inolvidable secuencia donde muerde la manzana: aquí la devora a dentelladas. Hay imágenes de una fuerza excepcional: Carmen bebe con avidez las lágrimas de José, cubre la imagen de la Virgen con su ropa interior, ofrece sus manos atadas en actitud de oración. Aranda es buen Frankenstein de mujeres inolvidables: María Botto, inmensa en sólo cuatro minutos que preceden a los créditos, cargados de ironía y genial vulgaridad; y Susi Sánchez, turbadora madame de prostíbulo, declarándose a Sharaglia, en una deslumbrante aparición. «Carmen»: España. Director: Vicente Aranda. Intérpretes: Paz Vega, Leonardo Sharaglia y Jay Benedic.